Siempre hay demasiada luz en esta habitación, se refleja en las superficies, en todas aún y cuando apago las luces o bajo las persianas. Y, ¿qué puedo hacer? Cubrir con viejas sabanas de algodón las puertas pulidas del armario, los pequeños espejos, la blancura de mi escritorio. Sí, pero ¿y qué más?. he guardado todos los efectos metálicos he tirado el resto que no he podido ni querido salvar.
Siempre hay demasiado ruido detrás de la puerta, camino descalza para no oírme cloquear con los zuecos, acaricio las teclas del portátil más que presionarlas y cierro todos los cajones con cuidado. Pero a pesar de este celo... siempre hay tanto, tanto, tanto ruido, por todos lados. ¿Qué más puedo hacer? Empezaré a vivir con tapones en los oídos, porque ya no tengo esperanza en que callen
¿Qué más?.
Me he dado cuenta que la gente, esa gente que solo veo una ver por semana o menos, se despide de mi pidiéndome que sea feliz. ¿Tanto se me nota?.
¿Qué más puedo hacer?.
Ah, sí, bajar las persianas y descalzarme...