31 de mayo de 2011

cita del no-lunes



FAUSTO:

"Los tiempos del pasado, amigo mío,
son un libro de siete sellos. Y eso
que el espíritu de los tiempos llamas,

es nuestro propio espíritu, en el fondo,
en que van reflejándose los tiempos."


Johan Wolfgang von Goethe

23 de mayo de 2011

Juego de Tronos (II): un apunte sobre Targaryen y Baratheon

Sigo leyéndome Canción de Hielo y Fuego, estoy a punto de terminarme el segundo (Choque de Reyes) y supongo que tendré que posponer la lectura del tercero en vista de la redacción y entrega del artículo-trabajito final del máster, qué curiosamente quiero dedicar a la "guerra".

Me gustaría entonces, antes del parón, poner encima de la mesa varios detalles que hacen que -en mi humilde opinión- la saga gane en profundidad y en riqueza. Ya sabemos todos que no se trata de una saga fantástica con unicornios y dragones... oh wait, dragones sí que los hay, pero no es lo más importante, vale, lo es... pero la política lo es aún más. Me pierdo, ya sabía yo que lo haría, disculpadme, sin embargo, ello no excluye que siga pensando que, efectivamente, G.R.R. Martin domina a la perfección el trasfondo simbólico con el que juega. Me explico un poco mejor.

En Juego de Tronos tenemos, en principio, cuatro grandes casas que se disputan un trono incomodísimo y que haría las delicias de cualquier black metalero. Empecemos por el principio, la casa Targaryen reinó durante 300 años Poniente, y lo hicieron desde Desembarco del Rey, una vez Aeon I el Conquistador pues decidió que era un buen momento para conquistar algo y recuperar la gloria que habían dejado en Valyria, nada debe extrañarnos si puntualizamos que Valyria era el continente más hacia el este del universo de Canción de hielo y fuego. Parece que ni aquí nos libramos que el principio de la cultura predominante surja al este del este.

El emblema de la dinastía Targaryen (podría utilizar Casa en vez de Dinastía pero hay algo en ellos que me recuerda a los antiguos faraones... debe ser los matrimonios entre hermanos) es un Dragon tricéfalo y es que una vez los siete reinos cayeron bajo el domino de Aeon, éste se caso con sus dos hermanas, el emblema entonces los representa a los tres, curioso es que no se haga distinción, qué cabeza corresponde a qué hermano/a.

Sabemos que el emblema es: Fuego y Sangre y que los miembros de la familia al ser prácticamente hermanos de sus propios progetinores y abuelos de sus primos y demás líos consanguíneos pues no acaban de salir del todo bien, siendo la locura la tercera característica propia de la familia junto a los ojos violáceos y el cabello platino. Aquí me ahorraré el comentario de: glameros...

Los atributos de la familia rozan prácticamente lo diabólico y no es casual ni gratuito que utilice este adjetivo entre el medio centenar que podríais haber escrito vosotros, porque ahora es cuando introduzco yo mi "teoría" ¿? digamos que sencillamente he caído en la cuenta de una cosita.

Los Targaryen son dragón que provienen de Oriente, llegados por mar (un guiño a las "bestias marinas" de agua y fuego, creadoras y generadoras del universo de las mitologías del Tigris y Eufrates), reinaron y fueron finalmente "arrasados" en la rebelión de las casas Arryn, Baratheon y Stark. Quien nos interesa es Robert Baratheon, de la casa Baratheon, cuyo escudo es un ciervo negro. Y sabemos también que es el propio Robert quien destroza a Rhaegar Targaryen, heredero del reino, en el Tridente.

Bueno, pues a partir de aquí empieza la re-lectura.

En el imaginario medieval, el ciervo es de los animales nobles de todo bestiario, -luego veremos como incluso es de los animales junto al Unicornio- elegidos para las alegorías de Cristo. Como decía el ciervo representa el alma del hombre, su espíritu libre y anhelante de la gracia divina, es decir: representa al discípulo.
No se trata de una imagen exclusiva del cristianismo sino que ya en la literatura clásica (Plínio, o Jenofonte) ya se describía al Ciervo como un benefactor entre benefactores:

"El ciervo es un animal con gran sentido...
de tal modo que, si encuentra una serpiente en un agujero, va y se llena de agua la boca y la derrama allá donde se encuentra escondida la serpiente, y toma entonces a la serpiente mediante el espíritu que el ciervo tiene en su boca, y la saca fuera, y la pisotea y la mata. Y así, cuando nuestro Señor Jesucristo ve al diablo habitando en la nación humana, derrama en nosotros la fuente de la sabiduría..."

El ciervo mata a la serpiente, la ahoga (la escena en el Tridente)... La Serpiente no es más que una alegoría del mal, y el Dragón la supra-representación de ese mal, de la misma serpiente y por tanto de todo lo dañino para el hombre y su reino.

Los bestiarios no acaban de ser del todo concretos, pero podemos decir que no se trata de todos los ciervos en general sino de un ciervo en concreto, pues los ciervos-venados y astados son considerados en plena Edad Media animales lujuriosos, cuya carne hace engendrar varones; en cambio son las ciervas las que desde El Cantar de los Cantares representan mejor la alegoria primera de la que os hablaba: el alma (temerosa) deseosa de divinidad, de entrar en contacto con lo divino.

Así tenemos que si bien Robert Baratheon es el salvador de la patria, derrotando al dragón, se comporta como buen ciervo-venado-astado (adoro esta corona... en serio) y en cuanto su causa se apaga, envejece así como se marchita su espíritu, y de paso se entretiene teniendo cuantos bastardos se le antoje.

El hecho que el emblema de los Baratheon sea un ciervo negro en vez de un ciervo blanco aposenta esta idea. Robert Bataheon a pesar de ser el ciervo que acaba con el dragón no es EL CIERVO blanco, emblema de la salvación y de la pureza. Game over, insert coin.

Dicho esto: me encanta ver que Martin respeta el universo simbólico medieval y que es tan audaz como para utilizar los flecos de los que tenemos constancia -y que sabemos interpretar- para dar forma al contexto simbólico de Canción de hielo y fuego. Al hacerlo, clama a la imagenería más incrustada en nuestros cerebros y en ese subconsciente universal y colectivo del que hablan los jungianos (y que tantas sorpresas y sustos no da).

Así que para terminar:

16 de mayo de 2011

cita del lunes (II)


"The women say the language you speak poisons
your glottis, tongue, palate, lips.

They say, the language you speak is made up of words
that are killing you"


Monique Witting
source

11 de mayo de 2011

Cabeceras de Google

He aquí una triste captura de la cabecera actual de Google. Está directamente tratada mediante Paint y se nota en la calidad y resolución de la imagen.


Pero, lo importante aquí es que no me podía estar sin quedarme con una instantánea de una de las mejores cabeceras de Google en bastante tiempo (hemos decidido vía twitter que la cabecera de Pacman, la del Nautilus de Julio Verne y esta de hoy mismo son el podio de "las cabeceras de Google".







La habéis visto... y como yo seguramente le habréis dado a F5 varias veces para volver a verla una vez y otra vez, en miniloop; y, también muy seguramente os habréis preguntado quién es el/la autor/a (porque sois curiosos y curiosas y sabéis que es mejor serlo que no haberlo sido nunca o en este momento).


RYAN J WOODWARD





http://youtu.be/OBk3ynRbtsw








3 de mayo de 2011

Juego de tronos (I)

Ya es oficial
(Ya sé que he tardado bastante, no me lo reprochéis)


Estoy enganchada a Canción de hielo y fuego.

Alguien tuvo la gran idea de regalarme Juego de Tronos para mi cumpleaños, y acertó regalándome la edición de bolsillo, en dos volúmenes para que así pueda ir leyéndolos en el bus, en la cama, en el balcón, en la cocina mientras hago la cena, en _________ y en ________ también... y lo más raro es que sigo teniendo vida y tiempo libre. Y digo esto porque estaba avisada, tan avisada sobre lo adictiva que era la saga que hasta llegué a cogerle cierto repelús, como si de El Señor de los Anillos se tratase. Así que, decididamente opté por ir posponiendo su lectura. No contaba yo con que los hados se confabularían de esta manera en mi contra y acabarían dándome el leve empujoncito para leérmela de una vez por todas. Dicho empujoncito fue en forma de regalo como ya os he comentado y es que a mi hermana ya le empezaba a escamar que no leyese novelas, y que el 80% de mis libros fueran ensayos, manuales y estudios diversos de política, economía y etc

Como en mi vida ya me he leído una cuantas sagas: trilogía, trilogías dobles, pentalogías e incluso sagas sin continuidad temporal... pues me atrevería a decir que sé un poco de "sagas", pero sinceramente no me veo capaz de estructurar una mejor crítica sobre el libro. Creo que lo único que me saldría sería un torpe: Waaaaaaalaaaaa qué pasadaaaaa.

Y para eso pues mejor no digo nada ¿no?.

Tengo la sensación y la medio certeza que me va a costar decir ni tan siquiera quien es mi personaje predilecto, porque por el momento no lo tengo. No me decanto por ninguna de las casas que aparecen (o mejor, dicho: protagonizan) el primer libro. Me espero a ver que me cuentan en el segundo libro y cuando lo termine ya proclamo públicamente mi afiliación y hacia donde me decanto. Algo que si me gustaría destacar es: lo sutil que resulta el libro. La delicadeza con la que van trenzándose los acontecimientos y la manera casi descuidada con la que se introducen cada uno de los personajes. Me gusta que no tengamos grandes entradas ni personajes tremendamente carismáticos. Hace que recuerde cuánto me insistieron en el realismo de las tramas, que me olvide casi que estoy leyendo "Fantasía".

Llueve lo indecible ahora mismo y no me atrevo a escribir mucho más. Dejo pendiente entonces analizar un poquitín más algunos de los puntos que más me han interesado de la narración, no de la historia en sí, sino de detalles sociológicos. De ahí que haya titulado la entrada como Juegio de Tronos (I), pues vendrán unos cuantos más.

Cumplo así lo encomendado: dejar constancia que ya soy una más metida de lleno. Truenos y relámpagos!

24 de abril de 2011

permutaciones

Permutaciones de mí misma
al torcer el primer día de esta nueva vejez adquirida:







Feliz Cumpleaños extraña



15 de abril de 2011

Crítica literaria: Plan Maestro (Heather Pringle)

Siempre digo que leo más de tres libros a la vez y que así me va. A saber: 1) el libro de batalla que llevo siempre encima para leer en el metro/bus. 2) el de tapa dura al que dedico mis noches sobre un gran almohadón 3) el pobrecito que leo a lo largo de los meses, que parece que abandono, pero que siempre-siempre tengo prensente en mi corazón *risas* Pues bien, os voy a hablar de un libro que pertenece a la primera categoria: PLAN MAESTRO


Escrito por Heather Pringle en 2006. Pretende ser una radiografía y autopsia de la Ahnernebe.

Que conste y que sirva de sobreaviso que todavía no he terminado de leerlo, pero puedo dar ya una opinión bastante formada, debido no a mi extraordinario ego, sino, a la propia estructura del libro poco ligada entre sí. Plan Maestro se trata más que nada de un compendio de informes sobre determinados aspectos organizativos y que tocan temas más comunes de la institución nazi, así como anecdotas y episodios poco concretos de la guerra; entremedio podemos encontrar lo que realmente sería lo interesante del libro: una serie de capítulos (+/- extensos) que si dan cuerpo a la base teórica sobre la que se aposentaba la organización para el estudio de los ancestros del pueblo germano por parte de la élite de la SS. Podemos leer -entonces sí- la obsesión por reescribir la propia historia, como se obcecaban a través de las costosas y problemáticas expediciones por medio mundo en buscar no del grial sino de los rastros de aquella primigenia y perfecta raza aria que ellos imaginaban, que fue la más capaz entre el resto de razas y que dio a luz toda arte y técnica, sometiendo el planeta por entero.

Toda una generación hemos crecido con las pelis de Indiana Jones, en las que más o menos, con mayor o menor protagonismo los oficiales nazis iban pisándole los talones al bueno de Indiana para bien robarle, bien adelantarse en pos de todos aquellos tesoros que daban nombre a las propias pelis. MAL VAMOS. Básicamente, esta misma generación hemos tenido que aprender que los nazis eran algo más que arqueólogos malos con uniforme y monóculo, y es algo por lo que Steven Spielberg debería pedir disculpas alguna vez, dar un paso al frente y decir: Sí, yo traumé a toda una generación nacida en los ochenta con mis nazis peliculeros y de aventura, que solo eran malos porque sudaban y querían robarle al "bueno de Indiana jones".

Así, no puede parecernos tan anormal que medio mundo esté totalmente convencido que los nazis consiguieron la Arca de la Alianza, el martillo de Thor y que el mismísimo Fuhrer se llegara tomar sus chococrispis mañaneros en el Grial...

Este libro en principio desmonta el "mito" de la Ahnernebe como una fábrica de Merlines y Doras exploradoras, y casi sorprende que dedique una densa primera parte a desentrañar la maraña de especulaciones antropológicas, etnográficas y raciales que llevaron a ir tejiendo el gran "potipoti" en el que se convirtió la patraña de la supremacía aria. Y para decirlo no voy más allá del simple hecho que el propio término "ario" está tomado por prestado del sánscrito y que nada tiene que ver con raza-pueblo etc. Interesante porque resulta tan sencillo de comprender que incluso te llegas a preguntar porque jamás nadie lo ha dicho tan claramente; lo que en un principio te mediodeslumbra, enseñándote las medio verdades al final acaba aburriéndote, porque no sabe ir más allá, tal vez hubiera sido necesario una escritura a cuatro o seis manos, propiciando una mayor apertura académica. Una explicación más, cuando lo único que nos regala la autora es un cascarrillo más sobre la vida sentimental de Himmler...

A partir de aquí el libro como podéis ver anda entre el hundimiento argumental y la recopilación de anécdotas de vidas y milagros de algunos de los eruditos que poblaron los despachos de la Anhnernebe, así como de sus dirigentes. No quiero ser muy puntillosa, pero Hitler anda desaparecido en este libro, tan solo es mencionado para recalcar que estaba prácticamente en desacuerdo las 24h del día con sus investigaciones, lo cual hace que te preguntes: y ¿cómo siguieron siendo financiados? y ¿apoyados?. Misterio sin resolver...

La lectura del libro es como un claroscuro, hay capítulos interesantes, bien redactados, que hacer honor a su título y de lo que de ellos se espera; pero al leer el siguiente capítulo con igual título sugerente te encuentras un amasijo extraño que mezcla sin ton ni son la ingeniería agraria, los escarceos sentimentales y un leve rastro de la intensísima diplomacia europea. Es un libro claramente desequilibrado, obtusamente documentado

Destaco solamente los capítulos dedicados a Carelia, a las expediciones arqueológicas y diplomáticas en Irak y al Tíbet (esta parte del libro ha hecho que me entren unas ganas terribles de volver a ver: Siete años en el Tíbet, pero solamente para echarme a reír un rato que lo necesito). ¿Lo demás? no es interesante y lo es.

Es interesante: porque nunca está de más saber un poquitín más...

No es interesante: porque no se trata de un libro que hable exclusivamente de la Ahernebe, no se tratan las expediciones como yo podría esperar que las tratase una arqueóloga.

Le falta algo, y no me atrevo a decir que sea rigor, pero me da esa sensación; tal vez la historia no era tan larga como para dedicarle un libro, yo que sé, yo diría que sí pero no ESTE libro precisamente. Quede claro que no esperaba leer sobre Himmler en Montserrat buscando el grial o del chamanismo en Crimea... vale, de esto último sí esperaba leer algo, de lo primero no.


Y me sorprende porque Heather Pringle está considerada como una de las arqueólogas más influyentes y prolíficas de toda Norteamérica, ella es canadiense. A la vista está que su bibliografía no es tan extensa como en un principio se pudiera esperar, 3 libros: El Congreso de las Momias, En busca de la antigua Norteamerica y Plan Maestro.

Sus artículos son bastante conocidos, comentados y recomendados, pero no creo que una estudiosa y académica pueda publicar un libro sin una sola nota bibliográfica, dejando todo el peso del proceso de documentación al servicio de una larga introducción a modo de "agradecimientos" como sucede en el caso de Plan Maestro algo que ya tan solo por eso hace que el primer contacto con el libro sea un tanto peculiar. No se trata de mi edición, se trata de LA edición en sí misma: ni una sola nota al pie de página, ni una nota de traducción, ni tan siquiera algo tan IMPORTANTE como un índice temático. Ya he comentado que por no existir no existe ni tan siquiera una bibliografia, pero tampoco un glosario. Miento, hay un breve glosario en el que se establece un grado comparativo entre los grados dentro de la SS y la categoría militar genérica. pero-nada-más.


Sencillamente no me parece muy serio y creo que no lo es, ni que tampoco os lo pueda parecer a vosotros. Y para que así no os parezca os daré un detalle más: el léxico. Pobre como en el cualquier redacción de la que aquí os escribe, malintencionado y expresamente ridiculizador y lo que es peor: antieuropeo en bastante aspectos, pero esta última acusación es una "experiencia en plan extrasensorial" que he tenido al leer algunas apreciaciones sobre la Ilustración o la política de Gran Bretaña y Francia o de la propia relación que se establecia entre los investigadores nazis y las administraciones europeas (noruega, finlandesa o islandesa)a las que acudían pidiendo permisos para excavaciones y etc. De hecho, el propio sistema universitario alemán de la república Weimar es puesto en duda prácticamente a lo largo del libro.


Sin terminar el libro, del que me quedan solo 3 capítulos puedo darle tranquilamente y sin remordimientos un 4,9 de nota. No suspende de forma estrepitosa, pero tampoco se puede aprobar un libro como este.


Chimpum


edit: lo sé... no he nacido para ser agente literaria...

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