Predije una ciudad con cristaleras
en invierno y sin calcificar
Predije un pasado iridiscente
y perfeccionado diariamente
en la longitud de la humedad
que circula entre tus dientes
de sibila y Anastasia.
Predije un altiplano sin caballos
y un retoño del color de la corteza del roble
donde crecen las lilas: en los huecos
que la hiedra deja sin deborar. Reinando.
Predije una alternancia de amores
que te perseguirían allá donde dejaras de ir
Y la nieve, que reposa perezosa en mis pestañas
consigue convertirse en miel.
Y es primavera allá dónde cae y salpica;
pero no
bajo mis talones sajados y coronados de lujurias
porque camino, y sigues llevando 4 días de ventaja.
En la circunferencia de la mañana y con mi ábaco
en el desfiladero de la ciudad. Sigue sacándome 4 siglos de ventaja.
Alejada de mi obtusa suerte.
Y podría llover sobre su espejo de verdades
por proponer... una milla de gritos derramándose
porque hay luna llena, mi querida, repleta de carne blanca.
Y paneles de seda clausurando el cielo raso de las noches
que se nos quedan por describir.
Ora la grandiosa pidiendo cera y dolor de parto
Ora ella que aún sabe cómo hacerse escuchar.
Podríamos ser le fiel y cambiar con las estaciones...
abandonando el invierno de esta ciudadela aterrada
dinamitando el arca sus alianzas
escupiendo la arena de metralla que ennegrece el Danubio
y rebosa parabien del Eufrates.
Ora ella gloriosa cabalgando a horcajadas de un quinto caballo
al que ensillamos y alimentamos con pedazos de nosotras.
Predije...
que pintariamos las cristaleras que nos cuentan esta Historia.
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algún día lo leeré y lo cambiaré
ahora ni me atrevo
está escrito de un tirón como es necesario