Internet va lleno, nadie se entretiene en verificar, buscar el link original, ¿para qué? Todo cuanto circula por internet es cierto, siempre y cuando trata de política y de economía, las mentiras las reservamos para cuestiones mucho más mundanas, ¿verdad?. Si es que somos unos tipos muy legales.
El caso en el que voy a centrarme es el siguiente: Adiós España de Pérez Reverte. No importa donde hayáis podido leer este "artículo", si en la web que linkeo, si circulando en facebook, que es cómo lo descubrí yo, vía Retweet o si por alguna suerte de cadena de correos, si es que todavía funciona este tipo de transmisión informativa en la era de las redes sociales.El artículo en sí es incendiario ¿a qué sí?. No soy una lectora devota de las novelas de Pérez Reverte, pero en cambio leo cuando me acuerdo sus artículos con auténtica devoción, por el morbazo, por lo recalcitrante que es, lo hago para que me siente mal lo que he comido algunas veces. Insisto que no soy una entendida en la prosa de Reverte, puede que me considere una entendido de sus contenidos, eso sí. Sea como sea, lo que si podría más o menos clarificar es que este artículo NO me parece Made in Reverte. Así que, nada más releerlo por segunda vez me he puesto a buscar el origen.
De acuerdo, si es un artículo de Reverte debería encontrarlo mediante un diario de tirada nacional o no, donde acostumbra a escribir, incluso en su propia web. Un artículo de tal tamaño y de tal contenido, que llama poco menos que a quemar Atenas otra vez, debería estarlo, pero no está.
¡OH! Primera sorpresa: no se encuentra. Todas las entradas en google que contienen el dichoso artículo hacen referencia directa a plataformas, webs y blogs personales que linkean o bien hacen un copia y pega sin escrúpulos del texto, sin especificar de dónde lo han sacado ellos. Cuando buscas información es normal toparte con un 80% de páginas web que no saben qué es un nota*, una cita*, una bibliografia* etc... Lo que no es normal es toparte con una información de la que existe CERO referencia al origen.
¿Tengo que pensar entonces que es mentira? Lo pienso. Pienso entonces que alguien ha escrito un texto (legítimo, veraz y contundente) y para darle un revestimiento mucho más intelectual lo ha firmado "falsamente" con el nombre del escritor y articulista por excelencia, dejando de banda, en la cuneta más bien, a Alfonso Usía y olvidándonos de Antonio Gala, qué buenos artículos escribe.
Pero no, no es este el caso, buscando y buscando, sin hacer caso a cuantos comentarios se amontonan como respuesta en las más diversas webs. Rebuscando en google con las más "inútiles" combinaciones de palabras claves...
Segunda Sorpresa: no se trata de un artículo sino de DOS. Contretamente Este artículo en Noticias de Navarra en diciembre de 2010 y Éste otro publicado en 20minutos en Abril de 2009.
Señoras, señores y bots diversos, estos dos artículos tienen autores con nombres y apellidos, periodistas prácticamente desconocidos, no son Arturo Pérez Reverte, pero son Jesús Sanz Astigarraga, quien escribió el artículo para el Noticias de Navarra y José Miguel Gómez Villanueva que escribe para 20minutos. Claro está, nadie con prisas, como todos nosotros, perderá su tiempo leyéndose detenidamente dos artículos, separados por el tiempo (por un año). Ahora bien, si el artículo lo firma alguien del tamaño literario de Reverte, pues ya estamos ante otra cosa, ante otra pluma, seguro, seguro que será intersante, puñente y más que veraz, será como recibir las tablas de la ley, como mínimo. Qué tontos somos, qué tontos.
No importa que nos den gato por liebre si el gato nos interesa. Habrá quien me diga que no importa la rubrica, que lo importante es la información. Importa, en este caso importa el mensajero. Y me pregunto qué pensará Reverte, qué pensará Astigarraga y qué pensará Villanueva. Me pregunto porque nadie se digna, se preocupa por exponer de donde viene la idea. ¿Tan necesitados estamos que no importa si baja del cielo ángel o piloto de Iberia para darnos las buenas nuevas?
En pro de la información, VIVA la desinformación... No tenemos arreglo, no, no lo tenemos.