La reflexión no es nueva. Puede que esté ya contaminada por la cantidad de material que vengo leyendo y aplicando a mis estudios en el máster, pero si ahora mismo a alguien se le ocurriera preguntar a un tercio de la población mundial ¿Cuál es el invento más importante de la humanidad?.Posiblemente de ese tercio de la población un % irrisorio respondería: la imprenta.
Os lo he dicho, la reflexión no es nueva, esta más bien manoseada. La imprenta cambió el curso de la Humanidad, los demás inventos y avances técnico-científicos sólo han logrado que demos pasitos a los lados en un posible cambio de planes. Con la imprenta las lenguas que ahora utilizamos abandonaron su categoría de "vulgares", se convirtieron en los mecanismos relacionales, en la voz y en las nuevas palabras para dar sentido de nuevo al mundo. El latín dejó de considerarse la lengua de dios y de los hombres, de los ministros de este dios en la tierra; de la ley y de la norma ética. Se convirtió sin más en el antepasado a venerar pero por el que no se transita ya más.Con la imprenta se distribuyeron las traducciones de la Biblia y todo aquel que supo leer pudo encontrar aquello que no se le quiso decir literalmente desde los púlpitos. Y tras la Biblia, la filosofía, la teología, los consejos para los príncipes y los reproches también, los cuentos, las viejas reformulaciones de lo que dejaron escrito Homero y Ovidio; también todo aquello que habían sido prohibido reproducir en los escriptoriums. Martin Lutero y Thomas Moro de mano en mano, siendo leídos por igual.
Nacieron los Corantos, la prensa no parroquial y las octavillas contra el gobierno disoluto de los reyes y los papas, y a favor también. La iglesia y los estados modernos en formación no podían más que prohibir la impresión y distribución, pero el invento era desmontable, los artesanos podían deshabilitar sus máquinas ante una visita inesperada; podían trasladarse de calle a calle, de ciudad en ciudad, pero más que desctacarlo a ellos era la mobilidad de los libros la que no encontraba fin. Y aquello que se leía en Edimburgo se leía en Milán, no inmediatamente, porque la inmediatez es la especialidad de nuestra era, no de la suya. El conocimiento igualmente fluía y volvía a sí mismo mejorado o depurado.
Los salones de lectura, la invención de la novela no versada, el género epistolar, las tertulias, los manifiestos de nuevo.
Y todo ello a dónde nos lleva: todavía estamos caminando.
Pero llega la Ilustración y la Revolución norteamericana y la creación de estados sin intervención de Dios Padre pero cuyos cimientos son tan mesiánicos como humanos; y llega la Revolución Francesa y caen los monarcas que reinan por obra de ese Dios Padre del que casi 3 siglos antes casi nadie sabía más que aquello que se de-clamaba en los sermones.
Cae el Antiguo Régimen, surge el nuevo. Oh espíritu del protestantismo! (leedlo :)) Y quien piensa escribe y genera pensamiento que coincide y encuentra con quien escribir más sobre la misma idea que tuvo en un principio. Socialismo utópico, romanticismo, naturalismo deprimente, realismo, capitalismo, historia de las eras oscuras. Da igual el listado que pueda seguir haciendo, porque llega el siglo XX y me olvido de las máquinas de escribir y de los periódicos con sus corresponsales, de las guerras que provocan, de las tantas otras que nos han descubierto. Me olvido de la manipulación, del orden establecido, de los bandos tan bien perfilados y de los 77 que no quisieron ser como el resto y ahora ya no pueden liderar sus zonas de influencia Llega la literatura de la supremacía y con ella llegan los imperios que no veremos terminar, por no haber nacido. Hubo dos guerras y con ellas se terminó la literatura de aventuras, llegó el cine de cowboy contra los indios y aprendimos que el color rojo es para los suspensos y los comunistas, el bolígrafo de color azul para las firmas contractuales y la bonanza económica. ¿Qué muro? Ah...
Y los avances de la guerra que sirven para la vida del día a día: conservas y nylon, motores diesel y neveras, Airbags y centrales atómicas, y el "Do it yourself" junto al "We can do it too" de las arremangadas. E internet también.
El invento más importante de nuestra historia es la imprenta, porque cambió el mundo., revolucionando sus cimientos. Pero ¿E INTERNET?. Las revoluciones necesitaban entonces siglos, ahora parece que únicamente necesitamos décadas.
Ay de aquel que crea que Internet solo es bajarse películas y no pagar derechos de autor y que no está ya cambiando el mundo. Ay del que se acerque a Internet pensando que solo es ocio y que el mundo sigue siendo el mismo por el tiempo que le llegue a quedar, hasta nuevo aviso.