29 de abril de 2013

Cita del lunes XXVII: esperando a los bárbaros (Konstantinos Kavafis)


¿Qué esperamos agrupados en el foro?
Hoy llegan los bárbaros.
¿Por qué inactivo está el Senado
e inmóviles los senadores no legislan?
Porque hoy llegan los bárbaros.
¿Qué leyes votarán los senadores?
Cuando los bárbaros lleguen darán la ley.

¿Por qué nuestro emperador dejo su lecho al alba,
y en la puerta mayor espera ahora sentado 
en su alto trono, coronado y solemne?.

Porque hoy llegan los bárbaros.
Nuestro emperador aguarda para recibir 
a su jefe. Al que hará entrega 
de un largo pergamino. En él 
escritas hay muchas dignidades y títulos.

¿Por qué nuestros dos cónsules y los pretores visten
sus rojas togas, de finos brocados;
y lucen brazaletes de amatistas,
y refulgentes anillos de esmeraldas espléndidas?.
¿Por qué ostentan bastones maravillosamente cincelados
en oro y plata, signos de su poder?.

Porque hoy llegan los bárbaros; 
y todas esas cosas deslumbran a los bárbaros.

¿Por qué no acuden como siempre nuestros ilustres oradores
a brindarnos el chorro feliz de su elocuencia?.
Porque hoy llegan los bárbaros
que odian la retórica y los lagos discursos.

¿Por qué de pronto esa inquietud
y movimiento? (Cuánta gravedad en los rostros.)
¿Por qué vacía la multitud calles y plazas,
y sombría regresa a sus moradas?.

 Porqué la noche cae y no llegan los bárbaros.
Y gente venida desde la frontera
afirma que ya no hay bárbaros.

¿Y qué será ahora de nosotros sin bárbaros?
Quizá ellos fueran una solución después de todo.

Konstantinos Pétrou Kavafis.
 Esperando a los bárbaros. (1904)

Ulpiano Checa, La Invasión de los Bárbaros
Hoy sin duda es el día más adecuado para leer este poema, por varias razones. Hoy se cumplen 80 años del fallecimiento del poeta, pero también se cumplen los 150 de su nacimiento. Afortunado Kavafis que viniste al día en un lánguido 29 de abril de 1863 y que, setenta años después, en otro 29 de abril de 1933 te marchaste. Y tu vida transcurrió por el Adriático, por las riberas norte y sur del Mediterráneo, donde todo guarda tantas similitudes que los de un lado y otro prefieren desentenderse, negar la evidencia, y decir que en sus casas no da tanto el sol. Si hubo una patria, esta siempre fue Ítaca y su capital solo podía ser Alejandría.

Y, en sus poemas, navegan por cientos de pequeñas embarcaciones de velas extendidas y triangulares, porteando su cargamento de analogías, de recuerdos y memorandos, elegías y salves desde Estambul hasta Algeciras y viceversa, como se cantaba en aquella otra canción. Y desde los puertos los estibadores cargan sus poemas, el mercader los anuncia y yo, como tú, los leo, es la transacción más antigua de este Mar. 

Kavafis escribía a ese pasado remoto que día tras día se repite en nuestras encimeras, sobre los alféizares, al menos en esta riba del Mediterráneo. Hoy llegan los bárbaros, llegan a inspeccionar nuestras política; mirarán con lupa los esfuerzos y los abusos de una ley laboral fallida, revisarán los incentivos y las prestaciones para la creación de puestos de trabajo, preguntarán por los planes de ayuda para jóvenes emprendedores y se preguntarán: ¿Quién emprende en este país? ¿quién da trabajo? ¿Qué ha sido del trabajo?. Y Mariano Rajoy, que se levantó de su lecho antes del alba como lo hizo el emperador en el siglo IV, les espera en la puerta mayor, vestido para la ocasión; ensaya su discurso y no atiende a quien le recuerda que ni la retórica, ni los eufemismos sirven con el pueblo bárbaro. Mientras tanto, la plebe se agolpa en la plaza del foro y se pregunta: ¿Vienen los bárbaros?... quizá ellos fueran una solución después de todo.

5 de abril de 2013

El Beso de Klimt... oro sobre mugre

Der Kuss. Gustav Klimt 1907-1908
Siempre he pensado que hay algo frío y profundamente desagradable dentro de este cuadro, rezuma tanto que el dorado ya no me es tan luminoso y las florecillas se me pudren. Y que yo pensara así de cualquier otro cuadro carecería de importancia, porque el arte es libre y libres son sus interpretaciones, aunque no hace falta más que dar un paseo por cualquier museo, galería de arte o librería especializada para comprobar que eso de que "el arte es libre y libres son sus interpretaciones" debe ser algo tan novedoso y tan radicalmente alternativo que no está presente en los escenarios públicos y son pocas las veces que se falsea la interpretación estándar. El arte cobra impuestos de todo tipo y no acepta interpretaciones, mal nos pese.

Al tiempo que intuía que había algo oscuro tras la pátina de dorado, me daba cuenta que Der Kuss (El beso) de Klimt era una de esas -pocas- obras que parecían no aceptar libres interpretaciones y gustaban de cobrarse sus réditos. No es para menos, porque El Beso es el paradigma pictórico de lo que hemos aceptado como amor romántico y a nadie le interesa qué llevó a Klimt a pintarlo, a repintarlo o porqué está inacabado, sencillamente El Beso ya no le pertenece a su autor en absoluto. Todo lo contrario, nos dicen que nos pertenece a todos, porque por encima de todo se ha convertido un icono del amor. ¡Tomadlo! Y su reproducción (abusiva) en y sobre cualquier tipo de soporte sea papel o cerámica, en vajillas, camisetas, posters de todos los tamaños, tatuajes, libros, material decorativo de toda índole y etcétera la han convertido en una de las imágenes más vendidas de la historia contemporánea. 

No voy a centrarme en lo mucho que me apena que Klimt, autor de muchísimas más obras de mayor calidad y significado que El Beso, sólo sea reconocido por esta. No es esta una entrada para explicar por qué razón es mucho mejor El Árbol de la Vida o Dánae.

Sentir aquella punzada de aversión cada vez que contemplaba la pintura me llevaba a preguntarme, a reprenderme incluso sobre el porqué yo no era capaz de ver exclusivamente al "amor" plasmado en cada pincelada y destello de color; porqué esa pintura me hacía sentir incómoda, violenta incluso. Es fácil ver lo malo, y el Mal en todo aquello que desagrada a los sentidos; de igual forma, resulta mucho más fácil de identificar que, en aquello otro que complace a los sentidos, es donde encontraremos el Bien. Tremenda divergencia sobre la que se ha debatido durante siglos y que, girada del derecho y del revés, siempre es la misma: Feo igual a Malo // Bonito igual a Bueno. Lo que ha ido cambiando a lo largo de los siglos, es qué se ha etiquetado como horrendo y qué como bello. 

Es decir, que esta repulsa se me hace más complicada de exponer al tratarse de una imagen arquetípica que representa la sensibilización del Amor (=Bien); al tratarse de una imagen únicamente clasificable como bella, porque lo es en su trato colorista, rica en detalles, profusión vibrante y floral. Sin duda, es una imagen que nos reconecta el nervio óptico con los iconos ortodoxos, y que lo hace en su uso del dorado, en su composición antinatural y de gestos irreales. Y todos sabemos que los iconos ortodoxos son pintados por inspiración del espíritu santo, pinturas sagradas, mucho más sagradas que cualquier otra dentro del cristianismo.

Es decir: la imagen es bella porque es romántica y no hay nada más bueno y bello que el Amor. Pero también lo es porque se construye con instrumentos prácticamente religiosos. Der Kuss es la pintura del Amor terrenal y del Amor espiritual. Parece sencillo entonces sucumbir a la evidencia que yo misma expongo, pero aún y así, mis sentidos siguen repeliendo la imagen y mi instinto me susurra: no es oro lo que reluce.

Los ojos de ella
¿Cómo vas a pensar mal del icono del amor romántico? ¿Pero no ves qué bonito es? ¿No será que lo miras con malos ojos?. Y yo lo único que me preguntaba y me pregunto todavía es en función de qué argumento voy a desoír lo que mi cuerpo me dice o cómo me atrevo siquiera a hacerlo. Lo que siento es irracional, pero lo cierto es que El Beso me repugna y repugna a las cientos de Yo que tratan de verlo con "esos otros ojos" que no son los malos ojos. Me obligo a encontrar una manera de ver el cuadro tal y como el mismo cuadro llama a ser visto: con los ojos del amor, con los ojos del corazón (del interior) aquellos que extrañamente nos enseñan que nada tienen que ver con nuestros ojos anatómicos; con esos otros ojos que nos salen de dentro una vez nos enamoramos, entonces creemos que esos ojos que hasta el momento permanecían cerrados nos ayudarán a ver el mundo tal cual es y no como lo hemos visto, o como muy a dentro de nosotros mismos reconsideramos que ha de ser.... He de buscar cientos de artimañas para acercarme a este cuadro, pero nunca, jamás de los jamases he de mirarlo con mis propios ojos, porque son "malos ojos" ¿descreídos? porque estos o bien están velados o no aman, o son incapaces de ver... será que el motivo es que son sencillamente mis ojos.

Desisto y creo que será por eso que la mujer de El Beso también prefiere tenerlos cerrados. Debe ser. Lo hace para no ver. ¿Qué es lo que no quiere ver? Puede que no sea "lo que no quiere ver", sino que aunque mire, no podrá aceptar qué es lo que sucede.

Sin más rodeos: El Beso es la instantánea de un Beso Forzado, de un beso no querido, tampoco pedido.

Detalle de las manos
Al final de un supuesto acantilado cubierto de flores un hombre abraza a una mujer, pero no la rodea con sus brazos, sino que la bloquea con su cuerpo y ambas manos sujetan la cabeza de ella, ni siquiera mecen su rostro. Sus manos abarcan un ángulo estrecho, son como un cepo: una mano en la sensible sien y otra pinzando la mandíbula por debajo, presionando la lengua. Tratad de componer este juego de manos sobre cualquier persona, pedidle a su vez que os lo hagan a vosotros y comprenderéis que no hay absolutamente nada romántico en ello, ni siquiera mínimamente humano. 

No hay escapatoria, por tanto no es un gesto de cariño, es un gesto de posesión, pero no es pasional fruto de un rapto que compartan los dos, sino que es violento, uno forzándose sobre el otro, empequeñeciéndole hasta dejarlo reducido a nada o poco más que nada. Las manos de él son las manos de la amenaza que a todas luces buscan inmovilizar y provocar dolor, buscan la certeza que al más mínimo movimiento que se haga para zafarse de ellas, pueden cerrarse sobre la garganta y pueden romper el cuello. Es repugnante.

La mano de ella se acerca y parece que busque abrir esa pinza sobre su mandíbula. Su otra mano rodea el cuello de él, única excusa que tienen quienes quieren ver en esta pintura esa ilustración divina del Amor, pero los dedos de esa mano permanecen cerrados, crispados. ¿Quién acaricia de tal modo?. Ella no quiere tocarle, no quiere.

Der Kuss o El Beso es una pintura tremendamente victoriana aún y pretendiendo romper con su rigidez. Lo es por el tratamiento que se le da a la mujer, lánguida y vencida, con los ojos cerrados. La obsesión de la pintura por las mujeres dormidas... esa es otra veta.

Si bien no se trata de una mujer cualquiera, una mujer de entre todas las mujeres, no es una burguesa u obrera dispuestas, no se trata de una muchacha afortunada de buena familia, porque cualquiera de las tres podría posar y protagonizar un retrato de carácter romántico junto a un hombre sin rostro que las besa con un gesto a medio camino del beso de amor y del beso de aprobación del tutor/padre. Los cuadros de Klimt no son tan mundanos, ninguno de ellos, sino todo lo contrario y nada, absolutamente nada, es baladí. En El Beso tenemos a una "mujer" arrodillada y descalza

Detalle de los pies de la mujer
Descalzas van las ninfas y las hadas, descalzas las diosas cuando se muestran ante los hombres... también lo hacen las muertas. En las visiones, en las visiones proféticas quien camina descalzo está próximo a su muerte. Descalzas y sin magullarse los pies caminan las personas libres que no se sujetan ni si quiera a las inclemencias de la naturaleza, seres que caminan en otras dimensiones, realidades incomprensibles a las que siempre se aspira. Simbolismo. Pero ¿arrodilladas? únicamente lo hacen las mujeres sometidas, y pueden arrodillarse tanto la santa y la mística ante la presencia de la iluminación, como se arrodilla la víctima a los pies del violento y de la violencia misma que es ejercida.

¿Dónde está aquí el amor?.

Tras los pies de ella un abismo emborronado, repintado. No sabemos qué quería pintar Klimt, más bien: qué no quería pintar, así que lo dejó incompleto, auqnue puede que esa fuera su intención original... que tras los  pies de ella no hubiese nada, como si sus pies fueran la linde entre la vida y la muerte, entre dos naturalezas que se topan. ¿Qué leemos? Tras los pies de ella se abre el abismo. Pero yo sigo viendo esos pies y en ellos veo que crecen lianas, hebras de hiedra dorada y pienso que ella bien podría tratarse de Daphne y, sólo pensando en ello, le encuentro cierto sentido a la pintura, y es más: me reconcilio con una parte de ella. El Beso sigue sin gustarme, sigue produciéndome asco, pero ahora El Beso cobra un significado del que antes carecía.

Detalle de la mano de ella y cabeza de él coronada
 ¿Es él Apolo coronado y vestido de sol? ¿Es verdaderamente Apolo habiendo cazado a Daphne en un giro original del relato mítico de Ovidio?.

¿Es ella aquella Daphne? ¿Es ella  a los pies de un acantilado desnudo sin escapatoria? ¿Dónde queda el bosque? ¿Es Daphne siendo consciente que su transformación en árbol será demasiado lenta y que para ella no hay escapatoria?. 
¿Lo es?. Y si lo es...

¿Eso es lo que quiso exponernos Klimt? ¿Que la ninfa en este nuevo mundo, en esta nueva sensibilidad que él y otros exponían en sus pinturas, ya no obtiene la respuesta de Artemis a tiempo?. ¿Que lo divino abandona a lo femenino, y ha de subyugarse al deseo de lo masculino? No me importa sea cual sea, no hablo solamente del deseo sexual, nada en este cuadro es exclusivamente sexual. 

Sin embargo, no se me escapa que esta puede convertirse, si me explico mal, en el argumento de mi aversión hacia esta pintura. Pero, siendo cierto el temor que me producía entonces, hace ya tantos años, podía ser que en una pequeña parte de mi repulsión fuera fruto de mis propios miedos hacia la sexualidad, ahora sé que va mucho, mucho más allá. Esa pequeña parte ha mutado y no se trata de una negativa a entregarse al amor, sino que es la negativa a entregarse porque existe la petición de entrega.

Retomando el relato de Ovidio consideramos que las ninfas son libres de emparejarse con pastores humanos y sátiros, de convertirse en compañeras y amantes de cualquier dios, pues Apolo no tiene la exclusiva sobre ellas, nadie la tiene. Son libres. Por doquier, las ninfas paren hijos, aman y se regalan a quien ellas quieren. Pero Daphne, que no es diferente a sus compañeras, huye de Apolo, suplica a Artemis por su virginidad (incluso la propia Afrodita volvía a ser virgen si así lo quería) y lo hace porque no quiere acostarse con Apolo, ni convertirse en su compañera, no quiere por las razones que os dé la gana insertar aquí. Sin embargo, él la persigue, no como un juego, Apolo le da caza y justo cuando está a punto de abrazarla, la piel de Daphne comienza a endurecerse convirtiéndose en corteza, sus brazos se extienden y su cabellera se torna follaje, sus pies en raíces. Daphne es un árbol, Daphne ya no puede ser "amada" como se le exigía que fuera.

No se trata de mojigatería o de cierto rebrote de pudor neo-neo-clásico, se trata del ejercicio del deseo y de la libertad. En la mitología, la ninfa es libre por el simple hecho de existir, curioso es que el género humano haya tardado tanto en darse cuenta que con ellos sucedía lo mismo. Se es libre de nacimiento, se es libre por el simple hecho de ser y existir. 

Daphne elige no ser amada por quien ella no desea serlo. Klimt pinta a una mujer obligada a recibir un beso.

Y dicen que el beso que pintó Klimt cambió el mundo, como también lo cambió es este otro:

A nadie le importa que la enfermera haya explicado que no se conocían de nada, que él estaba borracho y que la sorprendió, agarrándola por el cuello.... A nadie...

Ambos son El Beso Forzado y paradigmáticamente AMBOS besos son iconos del AMOR. Vamos mal....

Paren el mundo, me quiero bajar.

11 de marzo de 2013

Cita del lunes XXVI: Espartaco (I)

- Ya que usted es un político- dijo Cicerón sonriendo- ¿por qué no me dice qué es un político?.
- Un farsante- respondió Graco secamente.
- Por lo menos usted es franco.
- Es mi única virtud y es extremadamente valiosa. En un político la gente la confunde con la honestidad. Como usted sabe, vivimos en una república. Y esto quiere decir que hay mucha gente que no tiene nada y un puñado que tiene mucho. Y los que tienen mucho tienen que ser defendidos y protegidos por los que no tienen nada. No solamente eso, sino que los que tienen mucho tienen que cuidar sus propiedades y, en consecuencia, los que nada tienen deben estar dispuestos a morir por las propiedades de gente como usted y como yo (...) Además, la gente como nosotros tiene muchos esclavos. Esos esclavos no nos quiere. No debemos caer en la ilusión de que los esclavos aman a sus amos. No nos aman y, por ende, los esclavos no nos protegerán de los esclavos. De modo que mucha, mucha gente que no posee esclavos debe estar dispuesta a morir para que nosotros tengamos esclavos. Roma mantiene en las armas a un cuarto de millón de hombres. Esos soldados deben estar dispuestos a marchar a tierras extrañas, marchar hasta quedar exhaustos, vivir sumidos en la suciedad y la miseria, revolcarse en la sangre, para que nosotros podamos vivir confortablemente y podamos incrementar nuestras fortunas personales. Los campesinos que murieron luchando contra los esclavos se encontraban en el ejército, en primer lugar, porque habían sido desalojados de sus tierras por los latifundios. Las casas de campo atendidas por esclavos los convirtieron en miserables sin tierras y ellos murieron para mantener intactas estas casas de campo. Por lo que nos vemos tentados a asegurar que todo esto es una reductio ad adsurdum. Porque usted debe considerar lo siguiente, mi querido Cicerón: ¿Qué perderían los valerosos soldados romanos si los esclavos vencen?. En verdad, ellos los necesitarían desesperadamente, ya que no hay suficientes esclavos para trabajar adecuadamente las tierras. Habría tierras de sobra para todos y nuestros legionarios lograrían aquello con que sueñan, su parcela de tierra y una pequeña casita. No obstante, marchan a destruir sus propios sueños. 

Howard Fast. Espartaco.
páginas 379-380 

15 de febrero de 2013

Julia Pastrana regresa a casa

Entre tantas noticias de asteroides y lluvia de meteoritos asomaba ayer una noticia que de refilón me hizo un poquito más feliz. No ha tenido mayor repercusión en general, solo en México y por razones obvias que serán desgranadas inmediatamente y, sin embargo, creo que es indiscutible la resonancia histórica y antropológica que contiene y se expande de la noticia.

Los titulares -por diversos que sean- no dejan lugar a la duda: Los restos mortales de Julia Pastrana regresaban a México, donde iban a recibir sepultura en el municipio de Sinaloa.

Por fin, y tras diez largos años de trabajos comandados por la artista y activista Laura Anderson, iban a regresar a México los restos momificados de Julia y de su hijo procedentes del Hospital General de Oslo, donde descansaban dentro de una vitrina de cristal en los almacenes del propio hospital, fuera del alcance de la vista de cualquier curioso. Esta era una cuestión de dignidad, no creo que exista ninguna duda al respecto.

Pero bien, ¿quién fue Julia Pastrana?.

Nacida en el municipio de Ocoroni, actualmente perteneciente al municipio de Sinaloa, en 1834, aunque antropólogos como Ricardo Mimiaga apuntan que la fecha podría no ser del todo cierta, debido a que sólo se sabe de la partida de bautismo de la niña. Se conoce que sus orígenes eran muy humildes y que tras la muerte de la madre quedó al cargo del gobernador de la zona para quienes trabajó como sirvienta hasta que, hacia 1854, su vida dio un giro radical. Unos dicen que fue vendida por el gobernador, y otros, que fue contratada por los cauces corrientes por Francisco Sepúlveda quien pretendía hacer negocio con ella.

Poco después, en 1855, el estadounidense Theodore Lent se convirtió en su primer manager en el mundo del circo. Lent se casó con ella inmediatamente a fin de poder gestionar el patrimonio que ganase con sus actuaciones, sin tener que ir a comisión. Y así, fue como Pastrana y Lent emprendieron su vida y negocios en común.


Un año antes, en 1854, el doctor Alexander B. Mott se interesó por la naturaleza de Julia, quien era anunciada en sus actuaciones como el fruto de los amores pecaminosos entre un hombre y un orangután o como Animal misterioso incluso. El examen del doctor fue claro en cuanto a la naturaleza de Julia:se trataba sin lugar a dudas de un híbrido de humano y simio. Tres años después, el doctor y zoólogo Francis Buckland describió a Julia como una "simple mujer india mexicana deforme", analizó también el carácter y personalidad de la muchacha y determinó que se trataba de una persona que distinguía el bien del mal, que mostraba fuertes rasgos de caridad y bondad, generosa y divertida. Dejó escrito que si bien sus rasgos no eran los más agraciados poseía una bonita voz y cantaba bien.

De hecho, Julia Pastrana no era como el resto de mujeres barbudas de los circos de fenómenos norteamericanos, no, Julia estaba mucho más emparentada con las clásicas mujeres barbudas de las cortes europeas, como lo fueron la niña gato Lavinia Fontana o la famosa Bárbara Urselin. Julia cantaba, bailaba, a pesar de su poca cultura en poco tiempo aprendió hablar varios idiomas con soltura, actitudes que fueron ampliamente explotadas por Lent. 

Debemos comprender que en aquellos días, la efervescencia colonial, la exploración de las selvas de Madagascar o Sumatra entre otras, y las leyendas sobre grandes simios que raptaban niños y mujeres para aparearse de las que se hacían eco los medios gráficos de la época, pero, muy en concreto, la sacudida de las teorías de Darwin sobre el origen de las especies, hacían literalmente hervir el imaginario popular y colectivo, hervía con fantasías sucias y abigarradas sobre mujeres simio vestidas de encaje, niños lobos, seres de miembros imposibles, deformidades peludas y muy especialmente sobre cualquier tipo de híbrido vivo o muerto. Hablo de fantasías y no lo hago exagerando: existe un cierto placer cortesano de querer el contacto con un cuerpo deforme, por tocar lo imposible, no se trata solo de curiosidad sino de audacia y de saberse superior, distinto a ello, ¿y qué es ello? el resto, la prueba de lo animal en nosotros. Y en medio de esta jungla de juguetes sobre escenarios a poca luz, destaca Julia Pastrana.

Afectada desde su nacimiento por hipertricosis generalizada y hiperplasia gengival, medía apróximadamente 1'37-38 centímetros.

A lo largo de los siguientes años el matrimonio formado por Theodore Lent y Julia Pastrana giraron por medio mundo, especialmente por Europa, visitaron entre otros países como Rusia, Francia, Inglaterra, Austria y Alemania, Polonia y los países escandinavos. A inicios de 1860 Julia quedó embarazada, dando a luz a finales de ese mismo año en Moscú, fue un parto muy complicado debido a la complexión de Julia, su hijo heredó como era de esperar la hipertricosis de su madre debido a que es una enfermedad genética, a pesar de su tamaño y peso el niño murió a las 36 horas de nacer. Julia lo hizo cinco días después debido a una peritonitis post parto y contando con tan sólo 26 años de edad.

Y hasta aquí podríamos tener una de otras tantas historias sobre mujeres barbudas, supuestos fenómenos de la naturaleza exhibidos. Sin embargo, aquí, después de la muerte de Julia y de su hijo empieza el episodio que denigra la memoria de ambos.

Theodore Lente mandó  al profesor Sukolov (de la Universidad de Rusia) embalsamar los cuerpos de madre e hijo, engalanó el cuerpecito de Julia con uno de sus vestidos preferidos y creó para ellos un cuadro, un retablo decorado con madera y pan de oro. Obviamente, no lo hizo del todo movido por el sentimiento de pérdida, sino que se movió por el afán de lucro. Tras disputarse con la Universidad la propiedad legal de los cuerpos, Lent recuperó a "su familia" para cumplir con la pretensión de exhibir más allá de la muerte a la que fue su fuente de ingresos en vida.  Y así fue hasta que aconteció la muerte de Lent en 1884

Diez años después (1870 aprox) Lent se casó con otra mujer barbuda/peluda, esta vez era Marie Bartel, una rubita muchacha alemana. A partir de entonces Marie pasa a ser conocida como Zenora Pastrana, una supuesta hermana perdida de Julia. El espectáculo que representa Lent es el siguiente: exhibe las momias de Julia y su hijo en su vitrina de cristal al fondo del escenario y por delante se pasea Zenora (Marie).

Cuenta Pilar Pedraza en su libro Venus Barbuda y el eslabón perdido que Zenora/Marie no aguanta mucho y los cuerpos de Julia y su hijo son finalmente enviados a una feria en Viena. El matrimonio Lent se instala de nuevo en Rusia y viven bajo la protección de los zares, vivieron cómodamente junto al hijo que tuvieron, un niño que no heredó la enfermedad de su madre. Hacia 1883-4 Lent empieza a decaer física y psicológicamente y Marie decide encerrarlo en un manicomio, donde morirá en 1884. Con la muerte de Lent las momias pasaban a ser propiedad de Marie Lent, quien en cierto modo se dedicó a limpiar el engaño que había tejido Theodore. Se exhibieron en dos ocasiones juntas para demostrar que Zenora y Julia eran radicalmente distintas, que no eran hermanas. La viuda de Lent entregó las momias a J.B Gassner quien las fue haciendo girar por diversas ferias, circos, túneles de terror y gabinetes de las maravillas (muy populares en la época). En 1921 las momias fueron compradas por el empresario noruego Haakon Lund, dueño del mayor parque de atracciones del país, quien las mostró durante años hasta que las críticas hicieron que las retirara. 

Con la invasión del ejército nazi en la Segunda Guerra Mundial las momias fueron confiscadas y llevadas al Hospital General de Oslo donde, como ya hemos dicho al principio, han permanecido ocultas hasta hace 10 años. 

La siguiente protagonista es Laura Anderson, quien descubrió la historia de Julia Pastrana al ser contratada en Nueva York como diseñadora del vestuario en una obra de teatro basada en la vida de la propia Julia. Aunque con anterioridad ya se había contactado con el Instituo de Ciencias Médicas Básicas de la Universidad de Oslo tanto desde la Cancillería Sinaloa como en forma de peticiones oficiales de la Embajada mejicana en Oslo.  

Durante los siguientes diez años se fueron sucediendo los trámitses y peticiones de la embajada mejicana, así como los actos reivindicativos organizados por Laura Anderson. Finalmente, dieron su fruto el pasado 7 de febrero la Universidad de Oslo entregó los restos de Julia Pastrana y estos fueron repatriados hasta México. Se ofició un acto solmnes con parlamentos entre otros de la vicerectora de la Universidad de Oslo donde pedía disculpas por los sesenta años en los que los cuerpos de Julia y de su hijo habían sido exhibidos. Una vez enterrados, descanse en paz, y fin de este capítulo. Pero ¿cuántos casos más como Julia Pastrana hubo? Me refiero a todas aquellas personas que fueron embalsamadas y exhibidas, expuestas en museos y galerias... y cuánto tiempo tendrá que pasar para que se les restituya el honor del que fueron despojados en vida y en muerte.

En Cataluña tenemos en nuestro triste haber uno de estos innumerables casos, el conocido "Negre de Banyoles" miembro de la tribu san, también conocidos como bosquimanos, aunque el origen de la "pieza" era francés, en 1916 fue adquirido por el Museo Dader de Banyoles. No fue hasta marzo de 1997, justo cuando se iniciaban los primeros pasos para repatriar a Julia, que por petición expresa de colectivos africanos afincados en la zona el ayuntamiento estimó que el cuerpo del bosquimano, del que desconocemos el nombre para mayor vergüenza, fuera retirado de las salas del Museo. No sería hasta 2007, y tras haber suscitado el interés del por entonces Secretarío General de las Naciones Unidas Kofi Annan, cuando por fin sus restos fueron devueltos al gobierno de Botswana. Allí fue enterrado con honores dentro del parque natural de Tsolofelo ante las autoridades locales, lideres tribales san y las delegaciones de la Unión Africana y de España.  

Entre asteroides y lluvias de meteoritos, para mí, hoy es mucho más importante esta otra noticia que a duras penas ha sacado la cabeza más allá de los dos países implicados.

4 de febrero de 2013

Cita del lunes XXV: el sueño de Bergson

Henri Bergson 
(1859-1941)
¿Me preguntan ustedes qué es lo que hago cuando sueño? Yo les diré qué es lo que ustedes hacen cuando están despiertos. Ustedes toman el yo, el yo de los sueños (el yo es la totalidad de su pasado), y lo fuerzan haciéndolo cada vez más pequeño, a que encaje en el reducido círculo que se han trazado alrededor de su acción presente. 

Eso es estar despierto.

Eso es vivir la existencia psíquica normal. Es luchar. Es desear.

En cuanto a los sueños, ¿necesitan realmente que lo explique?. Es el estado en el que caen ustedes naturalmente cuando se abandonan, cuando ya no tienen poder para concentrarse en un punto, cuando han dejado de querer.
H. Bergson. Dreams.
 
 
 
Hoy he soñado, y la totalidad de mi pasado me ha dicho: Sal de aquí.

14 de enero de 2013

Cita del lunes XXIV: poetas y cantores ambulantes

Escribe Robert Graves: 
Desde que tenía quince años la poesía ha sido mi pasión dominante y nunca he emprendido intencionalmente tarea alguna ni establecido ninguna relación que pareciera incompatible con los principios poéticos, lo que me ha valido a veces la reputación de excéntrico. La prosa ha sido para mí la forma de ganarme la vida,  pero la he utilizado como un medio para aguzar mi apreciación de que la poesía es algo completamente diferente, y los temas que elijo están siempre vinculados en mi mente con importantes problemas poéticos. A los sesenta y cinco años de edad me sigue divirtiendo la paradoja de la obstinada persistencia de la poesía en la actual fase de la civilización. Aunque se la reconoce como una profesión culta, es la única para cuyo estudio no existen academias y en la que no hay un patrón, por tosco que sea, con el que se pueda medir la pericia técnica. "Los poetas nacen, no se hacen". La deducción que se espera que uno saque de esto es que la naturaleza de la poesía es demasiado misteriosa para que soporte el examen; es, ciertamente, un misterio todavía mayor que el de la realeza, pues los reyes pueden ser hechos o pueden nacer como tales y las declaraciones que se citan de un rey difunto ejercen poca influencia en el púlpito o en la opinión pública.
La paradoja  puede ser explicada por el gran prestigio oficial que todavía va unido de algún modo al nombre de poeta, como sucede con el nombre de rey, y por la sensación de que la poesía, puesto que desafía al análisis científico, tiene que estar arraigada en alguna clase de magia, y de que la magia es deshonrosa. Es cierto que la ciencia poética europea se basa esencialmente en principios mágicos, los rudimentos de los cuales constituyeron un restringido secreto religioso durante siglos, pero que finalmente fueron desechados, desacreditados y  olvidados. Ahora sólo por rara casualidad de regresión espiritual los poetas hacen sus versos mágicamente potentes en el sentido antiguo. De otro modo, la manera contemporánea de escribir un poema recuerda los experimentos fantásticos y predestinados al fracaso de los alquimistas medievales para convertir un metal vil en oro, con la diferencia de que el alquimista al menos reconocía el oro puro cuando lo veía y lo manejaba. La verdad es que sólo el mineral de oro puede ser convertido en oro; y sólo la poesía en poemas.

 Robert Graves, La Diosa Blanca, Capítulo: Poetas y Cantores Ambulantes (1948).

Quien escriba poesía deberían leer siempre estos dos párrafos, empaparse de ellos y forjar una coraza con cada palabra y sílaba, porque siempre habrá quien, creyendo haber estudiado la ciencia exacta de los versos, la métrica y las metáforas de los colores, apuntará hacia tu trabajo y el mío también y escupirá un: Esto no es poesía.

Yo lo llamaba oleada negra, pero jamás me aventuré a llamarla magia y sin embargo magia es. 

Qué decir que estoy literalmente harta de quienes creen saber que es poesía, de quienes tienen la desfachatez de recontarte los versos y de cuestionar las figuras, las metáforas, las mismas imágenes que yacen escritas.

 
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