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22 de junio de 2015

Con el tiempo las historias se explican por si solas: Espejos

Con el tiempo las historias se explican por si solas.

Hubo una vez -una única vez- en que sorprendí a mí misma, fue cuando compré el tocador. A día de hoy sigue pareciéndome sorprendente y me pregunto si todavía vale la pena el esfuerzo que hice. 

Cargándolo en brazos me preguntaba por los aspectos más mundanos: si no iba a resultar demasiado grande, o demasiado estrecho; si no era demasiado blanco en comparación con el color del mueble donde me proponía colocarlo y claro ¿dónde iba a colocarlo? Sobre la cómoda, porque resulta ser una cómoda bastante alta y, por tanto, me era difícil decidir qué poner encima suyo para aprovechar mejor el espacio. Durante todo aquel tiempo, temía que, la que en principio me había parecido una excelente idea-compra, terminara siendo un mueble inservible, inútil, desaprovechado o excesivo.

Cuanto más vueltas le daba, más necesario me parecía hacerme con un tocador de base, y cuando por fin lo encontré era sencillamente perfecto: un espejo ovalo sobre una estructura formada por dos cajones a los lados y una bandeja profunda. Compré el tocador y lo coloqué sobre la cómoda, como había decidido, y durante un momento me sentí bien. Distribuí mis cremas (potingues variados) y perfumes como suelo hacer siempre a la primera: con desgana. Esperaba que encontrasen por si solos el modo de encajar como piezas de un puzzle sencillo (me sucede lo mismo con los libros de mi librería y con los calcetines en su cajón). Una vez, cremas y perfumes se organizaron primero por uso y después por tamaño, fue el momento de desordenarlo y volver a empezar. Cuando terminé -si es que alguna vez se termina de ordenar- pasamos a decorar las bases de los dos cajones. Isis primero, poco después un unicornio negro, Sekhmet substituyendo al unicornio hecho añicos, y por último, un par de velas con las que recordar diariamente a mis dos gatos. Actualmente, únicamente Isis y Sekhmet comparten el espacio, evitándose; entremedio, el espejo ovalado siempre cubierto con una tela blanca acorde a las tonalidades del resto del mobiliario. ¿Para qué quería yo un tocador?

No es el único espejo cubierto en mi dormitorio, en mi armario de tres puertas hay una puerta maldita. Es la puerta del espejo exterior, un espejo que de no estar cubierto (que lo está) reflejaría el pasillo casi perfecto que los muebles a banda y banda han abierto, y cruza mi habitación por completo.Ese espejo también está cubierto con una cortina improvisada, tela blanca. Encaje y repetición.

Repetición y encaje. Me pregunta mi madre y esquivo la pregunta, me preguntan mis hermanas, les critico que pregunten. Porque la respuesta es la misma que ya daba de pequeña, cuando me quejaba por el espejo que cubría toda la pared del recibidor (algo muy del estilo de los ochenta). Me veo a trozos. El espejo del recibidor estaba moteado y formado por espejos cuadrados que iban encajando como ladrillos en una pared. Con el tiempo, los paneles/espejos habían ido separándose porque los edificios también cambian de postura y los muebles crujen, los cajones no cierran como antes y entre baldosas van apareciendo trincheras oscuras. Con el tiempo, el espejo-pared del recibidor de mi casa me descomponía, me mostraba surcos donde no los había y decidía por mí convertirme en una muñeca de trapo descoyuntada.

¿Por qué cubres los espejos, Clara?
Para no verme a trozos.

Descubro que existe la catoptrofobia, que se define como el miedo a los espejos y a mirarse en ellos. No es el conocido miedo supersticioso a romperlos en trozos irrecuperables, no es por los 7 años de tristezas, ni si quiera por la posibilidad de ver un más allá acercándose si me quedo quieta entre dos espejos observando de mientras las puntas abiertas de mi pelo y la arruga tan fea que me hace esta camisa en la espalda. No es ese tipo de miedo que podría encajar en la sinopsis de una mala película de género. No lo es.

Sin embargo, el recelo y la distancia están ahí. Un espejo entero me produce la misma inquietud que un espejo descompuesto en cientos de pequeños trozos y esquirlas. Vivo rodeada de espejos y superficies lisas en las que reflejarme y de todas ellas sin excepción huyo en la medida que me es posible; y si no me queda escapatoria, trato de conciliar el pensamiento de que en realidad no están ahí, que no pueden reflejarme sin interesarse en mi consentimiento. En cierto modo, supongo que mi alma sigue siendo mía (si es que fuera esa la raíz de este miedo)
Evito pasar por delante de espejos del mismo modo que los confronto de no quedarme otra opción. Cuanod los confronto evito darme la vuelta dándoles la espalda, lo que convierte compartir ascensor en algo un poco más incómodo de lo que ya de por si es normal. La nuestra es una relación complicada, repleta de bailes y concesiones; la nuestra es una relación complicada porque no existe ese rechazo visceral a la presencia del otro que tan fácil hace las cosas, sólo existe la exigencia de la prudencia ante una sensación de peligro velada y vestida con ropajes de cotidianidad (el peor de los escenarios).

En la imagen que el espejo ofrece, encontramos tan sólo un aspecto de nuestra figura física, un instante de nuestra expresión en una imagen fragmentaria. Por eso la rechazamos, aunque sea bella; nos horroriza, ni puede ser aceptada; pues la unidad del ser viviente rechaza como degradación, y aun calumnia, su descomposición fragmentaria. Aunque sólo sea porque la fragmentación de la vida la reduce a muerte, al ser. Es espejo nos dice así eres. Y es cierto, en tanto que ser, desde el ser así somos. Mas no es cierto, porque es sólo un instante y es quietud aunque nos estemos moviendo, y es parcial (...) *                                                        
 *María Zambrano, Los Sueños y el Tiempo.

Temo los espejos, porque me reflejan quieta, descoyuntada y fijada a un punto sin abarcar la totalidad de lo que soy, descartando todo lo bueno y todo lo abyecto que hay en mí. Por eso cubro los espejos con velos blancos, velos de blanca muerte.

Tengo miedo a los espejos

26 de agosto de 2013

Cita del lunes (XXX): Isaiah Berlin y el lastre de la filosofía

 
 La filosofía no es un campo en el que se pueda adquirir conocimientos. Un físico, un químico, no necesitan leer los tratados de Arquímedes, de Lavoiser. Hemos progresado más allá de ellos. Un filósofo, en cambio, necesita saber lo que dijeron Platón, Aristóteles; no hemos avanzado más allá, no es un proceso acumulativo. Veamos, cada época tiene sus problemas, sus preocupaciones, que ocupan las mentes y que proceden de las circunstancias de la época; los filósofos tratan de buscar soluciones a estas cuestiones.

Isaiah Berlin.(1909-1997)
Extracto de la entrevista realizada en el diario El País el 9 de mayo de 1992, a cargo del periodista Juan Cruz.

Al preguntarle, hacia el final de la entrevista, por el vuelco que dio su carrera profesional a partir de la década de los cincuenta, Berlin alegó la necesidad de ampliar su perspectiva del conocimiento y "saber más que al principio". 

Berlin presenta la idea que un estudio de la historia de las ideas trataría de discernir las preguntas y las respuestas de cada tiempo, de cada coyuntura y trabajaría (fluiría) de forma comprometida con su estado deontológico y liberado del peso de la filosofía; de igual forma sucede entre la Historia de las Religiones y la Teología.

Leer la afirmación de Berlin supuso no hace mucho una especie de liberación, levar anclas y soltar el aire que retenía en los pulmones desde que terminé la carrera. Salí de la facultad sabiendo mucho más, pero años después persistía la idea, la sensación más que la certeza, que todo el uso de ese conocimiento debía extenderse en un ejercicio complejo que tejedores; una larga y extenuante práctica de genealogía que se resume siempre en saber qué dijo el pensador/filósofo inmediatamente anterior a este. Algunos somos mejores tejedores que otros y algunos no sabemos ni hilvanar, por tanto tirando del hilo siempre, siempre se llega a un tope, al nudo herculáneo o al principio (las madejas de lana a veces rompen su continuidad) y ese tope o nudo es siempre el mismo. Es por eso, que resulta imprescindible ahora, en la segunda mitad del 2013, saber qué dijeron Platón o Aristóteles. 

En las palabras de Berlin se contiene un fantasma de reproche que no sabe hacia quien dirigirse. ¿El culpa de Descartes? ¿de los filósofos de la Ilustración? ¿Es culpa de los genios del siglo XIX?. De quién es culpa que siempre tengamos que recurrir a las mismas ideas, como si los griegos fueran una invocación divina que sirva para purificar nuestras argumentaciones y bendigan nuestras disquisiciones y elucubraciones. ¿Así que un lastre para el conocimiento?. De ser así, alguien con menos diligencia y paciencia podría haber claudicado a una premisa tal como que el pensamiento y la filosofía murieron de éxito en la Academia.

Estoy hecha un lío en mitad de la madeja, porque me encuentro ante la necesidad de saber porqué el Sr. Berlin pensaba así. He de mirar hacia atrás, convirtiendo el pasado en una especie de futuro por descubrir ante mí, dado que leer a Berlin me obliga a leer a Stuart Mill y a De Maistre, quien me empuja a preguntarme por Burke y por Prize y, sin comerlo ni beberlo, me encuentro en la segunda mitad del siglo XVIII, paro porque si prosigo volveré a pisar la Academia. 

Supongo que la carga es mucho más liviana de llevar y de desprender si quien organiza el pensamiento no cree el determinismo histórico, como era el caso de Berlin. 

¡Ah Sr. Berlin! es que no es tan sencillo Sr. Berlin, no lo es, pero le agradezco que dijera en voz alta aquello que me ha carcomido durante años, le doy la razón o usted me la da a mí. Supongamos que no vamos a saber jamás cómo deslibrarnos del peso de la filosofía, supongamos que tendremos que alimentar con devoción a esa hermana pequeña que es la historia de las ideas y preguntarnos hasta cuando y porqué es tan difícil distinguirla.

 

19 de agosto de 2013

Cita del lunes (XXIX): El Perezoso


 "El perezoso halla poco placer en todo aquello bueno que hace y en lo cual otros hallan placer. Y como va en detrimento propio, no halla placer en que éste no sea aun mayor. Y esta es la razón por la cual un tal hombre halla desagradable y trabajoso tanto el bien como el mal."

 Ramon Llull. Libro del Orden de Caballería (1275-1281)
Parte sexta: En que se trata de las costumbres propias de los caballeros

A menudo he de recordar esta cita para no abandonarme, para no dejar de moverme.
Lo sé, una actualización demasiado escueta teniendo en cuenta todo el tiempo que llevo sin actualizar,  pero es que me da un poco de pereza... oh, mierda. Vuelta a empezar. "el perezoso halla poco placer en todo aquello que hace y en lo cual otros hallan placer... y blablablablá".


24 de junio de 2013

Cita del lunes XXVIII: O Icarus of the fearless flight

Icarus. Gabriel Picart




Never regret the fall 
O Icarus of the fearless flight
fot the greatest tragedy of them all
is never to feel the burning light

Oscar Wilde






¿Acaso no os sorprende la poca cantidad de poemas dedicados a Ícaro?.
Amanezco, tras la noche más corta el año, agradecida que el sol haya completado su parábola creciente y que la luna sobrepase en el horizonte su tamaño, y discurra con soltura, deslumbrándome, porque ya no hay noches tapadas.
Cae el sol y junto a él, emprendemos la caída.

Pero antes, imaginad a Icaro subido en el borde de una de las paredes del laberinto. Imaginadlo equilibrnado peso y el peso de sus alas en el margen estrecho (o no tan estrecho) del muro. Imaginadlo mirando hacia abajo. ¿Qué vería? ¿Cascotes desprendidos de los recios muros del laberinto que su padre levantó? ¿Vio los árboles en los bosques como un manto verde de estacas en las que ensartarse? ¿Vio el mar? Tal vez le fuera fácil ver el mar, al fin y al cabo, Creta es una isla. El Sol no es la metáfora, lo es la isla, Creta es la metáfora de todo de cuanto hay que desear huir. El mar, el horizonte y lo profundo tangible, aquello que ha de llegar y cuando llega nos engulle. Dime que ves a la muerte en el mar.




29 de abril de 2013

Cita del lunes XXVII: esperando a los bárbaros (Konstantinos Kavafis)


¿Qué esperamos agrupados en el foro?
Hoy llegan los bárbaros.
¿Por qué inactivo está el Senado
e inmóviles los senadores no legislan?
Porque hoy llegan los bárbaros.
¿Qué leyes votarán los senadores?
Cuando los bárbaros lleguen darán la ley.

¿Por qué nuestro emperador dejo su lecho al alba,
y en la puerta mayor espera ahora sentado 
en su alto trono, coronado y solemne?.

Porque hoy llegan los bárbaros.
Nuestro emperador aguarda para recibir 
a su jefe. Al que hará entrega 
de un largo pergamino. En él 
escritas hay muchas dignidades y títulos.

¿Por qué nuestros dos cónsules y los pretores visten
sus rojas togas, de finos brocados;
y lucen brazaletes de amatistas,
y refulgentes anillos de esmeraldas espléndidas?.
¿Por qué ostentan bastones maravillosamente cincelados
en oro y plata, signos de su poder?.

Porque hoy llegan los bárbaros; 
y todas esas cosas deslumbran a los bárbaros.

¿Por qué no acuden como siempre nuestros ilustres oradores
a brindarnos el chorro feliz de su elocuencia?.
Porque hoy llegan los bárbaros
que odian la retórica y los lagos discursos.

¿Por qué de pronto esa inquietud
y movimiento? (Cuánta gravedad en los rostros.)
¿Por qué vacía la multitud calles y plazas,
y sombría regresa a sus moradas?.

 Porqué la noche cae y no llegan los bárbaros.
Y gente venida desde la frontera
afirma que ya no hay bárbaros.

¿Y qué será ahora de nosotros sin bárbaros?
Quizá ellos fueran una solución después de todo.

Konstantinos Pétrou Kavafis.
 Esperando a los bárbaros. (1904)

Ulpiano Checa, La Invasión de los Bárbaros
Hoy sin duda es el día más adecuado para leer este poema, por varias razones. Hoy se cumplen 80 años del fallecimiento del poeta, pero también se cumplen los 150 de su nacimiento. Afortunado Kavafis que viniste al día en un lánguido 29 de abril de 1863 y que, setenta años después, en otro 29 de abril de 1933 te marchaste. Y tu vida transcurrió por el Adriático, por las riberas norte y sur del Mediterráneo, donde todo guarda tantas similitudes que los de un lado y otro prefieren desentenderse, negar la evidencia, y decir que en sus casas no da tanto el sol. Si hubo una patria, esta siempre fue Ítaca y su capital solo podía ser Alejandría.

Y, en sus poemas, navegan por cientos de pequeñas embarcaciones de velas extendidas y triangulares, porteando su cargamento de analogías, de recuerdos y memorandos, elegías y salves desde Estambul hasta Algeciras y viceversa, como se cantaba en aquella otra canción. Y desde los puertos los estibadores cargan sus poemas, el mercader los anuncia y yo, como tú, los leo, es la transacción más antigua de este Mar. 

Kavafis escribía a ese pasado remoto que día tras día se repite en nuestras encimeras, sobre los alféizares, al menos en esta riba del Mediterráneo. Hoy llegan los bárbaros, llegan a inspeccionar nuestras política; mirarán con lupa los esfuerzos y los abusos de una ley laboral fallida, revisarán los incentivos y las prestaciones para la creación de puestos de trabajo, preguntarán por los planes de ayuda para jóvenes emprendedores y se preguntarán: ¿Quién emprende en este país? ¿quién da trabajo? ¿Qué ha sido del trabajo?. Y Mariano Rajoy, que se levantó de su lecho antes del alba como lo hizo el emperador en el siglo IV, les espera en la puerta mayor, vestido para la ocasión; ensaya su discurso y no atiende a quien le recuerda que ni la retórica, ni los eufemismos sirven con el pueblo bárbaro. Mientras tanto, la plebe se agolpa en la plaza del foro y se pregunta: ¿Vienen los bárbaros?... quizá ellos fueran una solución después de todo.

11 de marzo de 2013

Cita del lunes XXVI: Espartaco (I)

- Ya que usted es un político- dijo Cicerón sonriendo- ¿por qué no me dice qué es un político?.
- Un farsante- respondió Graco secamente.
- Por lo menos usted es franco.
- Es mi única virtud y es extremadamente valiosa. En un político la gente la confunde con la honestidad. Como usted sabe, vivimos en una república. Y esto quiere decir que hay mucha gente que no tiene nada y un puñado que tiene mucho. Y los que tienen mucho tienen que ser defendidos y protegidos por los que no tienen nada. No solamente eso, sino que los que tienen mucho tienen que cuidar sus propiedades y, en consecuencia, los que nada tienen deben estar dispuestos a morir por las propiedades de gente como usted y como yo (...) Además, la gente como nosotros tiene muchos esclavos. Esos esclavos no nos quiere. No debemos caer en la ilusión de que los esclavos aman a sus amos. No nos aman y, por ende, los esclavos no nos protegerán de los esclavos. De modo que mucha, mucha gente que no posee esclavos debe estar dispuesta a morir para que nosotros tengamos esclavos. Roma mantiene en las armas a un cuarto de millón de hombres. Esos soldados deben estar dispuestos a marchar a tierras extrañas, marchar hasta quedar exhaustos, vivir sumidos en la suciedad y la miseria, revolcarse en la sangre, para que nosotros podamos vivir confortablemente y podamos incrementar nuestras fortunas personales. Los campesinos que murieron luchando contra los esclavos se encontraban en el ejército, en primer lugar, porque habían sido desalojados de sus tierras por los latifundios. Las casas de campo atendidas por esclavos los convirtieron en miserables sin tierras y ellos murieron para mantener intactas estas casas de campo. Por lo que nos vemos tentados a asegurar que todo esto es una reductio ad adsurdum. Porque usted debe considerar lo siguiente, mi querido Cicerón: ¿Qué perderían los valerosos soldados romanos si los esclavos vencen?. En verdad, ellos los necesitarían desesperadamente, ya que no hay suficientes esclavos para trabajar adecuadamente las tierras. Habría tierras de sobra para todos y nuestros legionarios lograrían aquello con que sueñan, su parcela de tierra y una pequeña casita. No obstante, marchan a destruir sus propios sueños. 

Howard Fast. Espartaco.
páginas 379-380 

4 de febrero de 2013

Cita del lunes XXV: el sueño de Bergson

Henri Bergson 
(1859-1941)
¿Me preguntan ustedes qué es lo que hago cuando sueño? Yo les diré qué es lo que ustedes hacen cuando están despiertos. Ustedes toman el yo, el yo de los sueños (el yo es la totalidad de su pasado), y lo fuerzan haciéndolo cada vez más pequeño, a que encaje en el reducido círculo que se han trazado alrededor de su acción presente. 

Eso es estar despierto.

Eso es vivir la existencia psíquica normal. Es luchar. Es desear.

En cuanto a los sueños, ¿necesitan realmente que lo explique?. Es el estado en el que caen ustedes naturalmente cuando se abandonan, cuando ya no tienen poder para concentrarse en un punto, cuando han dejado de querer.
H. Bergson. Dreams.
 
 
 
Hoy he soñado, y la totalidad de mi pasado me ha dicho: Sal de aquí.

14 de enero de 2013

Cita del lunes XXIV: poetas y cantores ambulantes

Escribe Robert Graves: 
Desde que tenía quince años la poesía ha sido mi pasión dominante y nunca he emprendido intencionalmente tarea alguna ni establecido ninguna relación que pareciera incompatible con los principios poéticos, lo que me ha valido a veces la reputación de excéntrico. La prosa ha sido para mí la forma de ganarme la vida,  pero la he utilizado como un medio para aguzar mi apreciación de que la poesía es algo completamente diferente, y los temas que elijo están siempre vinculados en mi mente con importantes problemas poéticos. A los sesenta y cinco años de edad me sigue divirtiendo la paradoja de la obstinada persistencia de la poesía en la actual fase de la civilización. Aunque se la reconoce como una profesión culta, es la única para cuyo estudio no existen academias y en la que no hay un patrón, por tosco que sea, con el que se pueda medir la pericia técnica. "Los poetas nacen, no se hacen". La deducción que se espera que uno saque de esto es que la naturaleza de la poesía es demasiado misteriosa para que soporte el examen; es, ciertamente, un misterio todavía mayor que el de la realeza, pues los reyes pueden ser hechos o pueden nacer como tales y las declaraciones que se citan de un rey difunto ejercen poca influencia en el púlpito o en la opinión pública.
La paradoja  puede ser explicada por el gran prestigio oficial que todavía va unido de algún modo al nombre de poeta, como sucede con el nombre de rey, y por la sensación de que la poesía, puesto que desafía al análisis científico, tiene que estar arraigada en alguna clase de magia, y de que la magia es deshonrosa. Es cierto que la ciencia poética europea se basa esencialmente en principios mágicos, los rudimentos de los cuales constituyeron un restringido secreto religioso durante siglos, pero que finalmente fueron desechados, desacreditados y  olvidados. Ahora sólo por rara casualidad de regresión espiritual los poetas hacen sus versos mágicamente potentes en el sentido antiguo. De otro modo, la manera contemporánea de escribir un poema recuerda los experimentos fantásticos y predestinados al fracaso de los alquimistas medievales para convertir un metal vil en oro, con la diferencia de que el alquimista al menos reconocía el oro puro cuando lo veía y lo manejaba. La verdad es que sólo el mineral de oro puede ser convertido en oro; y sólo la poesía en poemas.

 Robert Graves, La Diosa Blanca, Capítulo: Poetas y Cantores Ambulantes (1948).

Quien escriba poesía deberían leer siempre estos dos párrafos, empaparse de ellos y forjar una coraza con cada palabra y sílaba, porque siempre habrá quien, creyendo haber estudiado la ciencia exacta de los versos, la métrica y las metáforas de los colores, apuntará hacia tu trabajo y el mío también y escupirá un: Esto no es poesía.

Yo lo llamaba oleada negra, pero jamás me aventuré a llamarla magia y sin embargo magia es. 

Qué decir que estoy literalmente harta de quienes creen saber que es poesía, de quienes tienen la desfachatez de recontarte los versos y de cuestionar las figuras, las metáforas, las mismas imágenes que yacen escritas.

 

12 de noviembre de 2012

Cita del lunes (vete a saber ya qué edición)

Rafael Alberti

(...)
 
Quedo mi cuerpo vacío
negro saco, a la ventana.

Se fue.

Se fue, doblando la calle. 
Mi cuerpo anduvo, sin nadie.



Rafael Alberti, Sobre los Ángeles
Poema El Cuerpo Deshabitado.





Básicamente así ando yo, concetrada en algún punto minúsculo de mi propio cuerpo. Condensada, recondentrada como el lavabajillas de turno que con una sola gota podría lavar todas las paellasdas de medio Levante, así espero el momento adecuado para expandirme de nuevo y reivindicar que estas venas, estas carnes y estas malas sinapsis son todas mías, por completo.

De mientras, ando.

10 de septiembre de 2012

cita del lunes (XXII): Mircea Eliade y la Nostalgia del Paraíso (Imágenes y Símbolo)


Lo importante, en estas imágenes de la "nostalgia del paraíso", es que siempre dicen más de lo que podría decir con palabras el sujeto que las ha experimentado. La mayoría de seres humanos serían, por lo demás, incapaces de referirlas: no es que sean menos inteligentes que otros, es que no confieren demasiada importancia a nuestro lenguaje analítico. Sin embargo, estas imágenes aproximan a los hombres más efectiva y realmente que cualquier lenguaje analítico. En realidad, si existe una solidaridad total del género humano, no puede sentirse y "actualizarse", sino en el nivel de las imágenes (no decimos del subconscientes porque nada prueba que no exista también un transconsciente).

No se ha conferido bastante atención a estas "nostalgias"; tan sólo se han reconocido en ellas fragmentos psíquicos sion significación. Todo lo más, se ha dicho que podían ser interesantes para ciertas investigaciones acerca de las formas de evasión psíquica. Ahora bien, las nostalgias se hallan, a veces, cargadas de significados, que implican la propia situación del hombre; en este respecto, se imponen tanto al filósofo como al teólogo.

Mircea Eliade
Introducción a Imágenes y Símbolo, 1952

13 de agosto de 2012

cita del lunes (XX): Giambattista Vico




"La memoria tiene tres aspectos diferentes: es Memoria cuando recuerda cosas, es Imaginación cuando las altera o las imita, y es Invención cuando les da un nuevo giro o las coloca del modo adecuado y en la relación correcta. Por esta razón los poetas llamaron a la Memoria la madre de las musas."

Giambattista Vico, La Scienza Nouva, 1744.





Cualquiera de nosotros podría estar bastante acostumbrado a los primeros aspectos de lo que nos dice Vico. Sin embargo, no tengo tan claro que la experiencia de la invención sea una experiencia tan vívida y tan real, tan discernible para la gran mayoría de nosotros. Cuando "mal recordamos" cualquier evento de nuestras vidas no aceptamos que se trata de una invención, solamente nos excusamos diciendo que tal vez no sucediera así, y el que el recuerdo de esto, como de todo lo demás, también tiende a desvanecerse; que de algún modo u otro debemos rellenar los espacios en blanco. Inventando.

Inventando en la medida de nuestra capacidad, de nuestra experiencia, en base de otros recuerdos, en base inclusive de sueños, de experiencias que se alejan de la conciencia diurna. Como decía el inicio de Bohemian Raphsody

Is this the real life?
Is this just fantasy?
Caught in a landslide,
No escape from reality

¿Es entonces la invención una cara más del poliedro de la "realidad"?. ¿Hay que tomarla como tal y aceptar que sirve y es tan valida para construir realidades y por tanto axiomas personales, coletivos y nacionales?. Transformar la invención, esa argamasa para rellenar los vacíos en la memoria, depurarla para que se amolde a las alteraciones que la imaginación traza. Me pregunto.

Los pasados míticos, las cosmogonías nacionales son EL espacio para la invención pues no hay memoria regresiva que llegue al momento exacto del BigBang; pero si lo hace, es la memoria/imaginación e invención de quien estuvo allí mediante otros ojos, con ojos de prestado que miran a través de vidrios de otros tantos colores que no podemos más que percibir a medias. A

La Historiografia ha peleado contra si misma para dar cabida al conocimiento de la verdad, pero podría ser que únicamente aceptando la invención como parte de la realidad que esperamos desentrañar podemos comprender que el conocimiento total de la verdad es plausible. Queda a los arqueólogos de la historiografia desentrañar cuando la verdad empezó siendo invención.


5 de marzo de 2012

cita del lunes (XIX): caminar


Caminad a la luz de vuestro fuego y de las llamas que habéis encendido



Isaías, 50,11

Cada cual con lo suyo

20 de febrero de 2012

cita del lunes (XVII): Emily Dickinson

Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie.

(We never know how high we are till we are called to rise)




Emily Dickinson (1830-1886)

13 de febrero de 2012

cita del lunes (XVI): Marques de Sade



"Mi desgracia no es consecuencia de mi manera de pensar,
sino de la de los demás"



Donatien Alphonse François de Sade




Ahora es el momento de añadir: y de cuanto sus actos puedan influenciar los míos, minándolos; y de cuanto sus ideas puedan contaminar las mías.

6 de febrero de 2012

cita del lunes (XV)



"Hey girl,
I’m not ashamed to ‘dress like a woman’

because I don’t think it’s shameful to be a woman."



Iggy Pop

19 de diciembre de 2011

Cita del lunes (XII): Monstruos y Mujeres en la mitología grecolatina


"... La muerte de los monstruos y la traición femenina son dos modos de actuar de la negación. El primero despeja un espacio, deja un vacío evocador allí donde había un lleno excesivo, atestado de cabezas y de tentáculos, un arabesco de escamas. La traición femenina no cambia los elementos del espacio, sino que los ordena de otro modo. Algunas piezas del tablero invierten su poder. El blanco ataca al blanco, el negro ataca al negro. Es un efecto de confusión, de desconcierto. Los papeles se invierten por primera vez."

Roberto Calasso, Las bodas de Cadmo y Harmonía.


Ahora...

Pensad en Hipermestra, Hipsípile, Medea, Ariadna, la amazona Antíope, Helena o Antígona... todas ellas son traidoras.

Ellas traicionan las leyes que rigen sus polis como en el caso de Antígona, quien se enfrenta a una condena a muerte por haber dado sepultura a un soldado, que ni tan siquiera es un soldado de su propio bando, pero que, yace muerto en los límites de la ciudad. Antígona desoye la ley, acude a otras fuentes y obra, actúa, cuando solo se pide de ella que no actúe.

Pensad en Ariadna, princesa cretense cuya traición prosigue la iniciada por su madre, Pasífae, enamorada de un toro blanco. Ariadna, quien no solo traiciona a su familia sino a su isla, dejándola en manos de los atenienses. Cuando ella huye de Creta, Creta deja de existir.Y lo hace, con la promesa de ser esposa de Teseo al llegar a Atenas, aunque bien sabe que podría terminar como una esclava de guerra más, sin embargo Ariadna decide (engañada por Eros o no), decide salir de su reino, huir del toro. Ariadna traiciona al monstruo, traiciona al legado del toro blanco de Poseidón. Ariadna -creo que- en el fondo debe aceptar que en sí se librará un episodio más de la Guerra de Troya. Poseidón y Atenea de nuevo aliados (contra Apolo y Afrodita), porque Teseo es hijo de Apolo pero es también protegido de Atenea, Teseo... él, que únicamente sirve a Afrodita. ¿Y Ariadna? Ariadna no es nada, pero es princesa, es la mejor alumna, es quien usa el hilo de tejer para la mayor de las empresas; ella hace del aventurero un héroe y es ella una hermana inconsciente; Ariadna es regente, es amazona, es ménade, ella bebe de la copa de Dioniso sentada en sus rodillas, con leopardos lamiéndole los tobillos. Ella es una parturienta moribunda y es para quien quiera creerlo, también, una ahorcada más, petrificada o muerta por Artemis. La traidora es la Más Pura de todas y es la Doncella de las Serpientes (y alguien susurra que también es Astarté...). Ariadna será Libera y es la Corona Boreal.

Pero por encima de todo: son traidoras

12 de diciembre de 2011

Cita del lunes (XI)


“You should write, first of all, to please yourself. You shouldn't care a damn about anybody else at all. But writing can't be a way of life - the important part of writing is living. You have to live in such a way that your writing emerges from it.”


― Doris Lessing

22 de agosto de 2011

Cita del lunes (X)


Si el mundo te mantiene siempre ocupado, nadie tiene que preocuparse por lo que tienes en mente. Si la imaginación de todo el mundo está atrofiada, nadie más será nunca una amenaza para el mundo.




Chuck Palahnuik
Nana

15 de agosto de 2011

Cita del lunes (IX)

Ya casi no resulta extraño que recaiga de nuevo en Simone Weil:

La época actual es de aquellas en las que todo lo que normalmente parece constituir una razón para vivir se desvanece, en las que se debe cuestionar todo de nuevo, so pena de hundirse en el desconcierto o en la inconsciencia.

Simone Weil.
Reflexioens sobre las causaas de la libertad y de la opresión social
1934
página 43

Mi día a día


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