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24 de junio de 2012

libros, tres libros son, tres son...

Hacía bastante tiempo que no hablaba de libros y creo que, ahora, ha llegado el momento de hablar de al menos tres libritos con los que he disfrutado enormemente entre finales mayo y lo que llevamos de junio. No podría decir que han sido los libros del mes precisamente porque cabalgamos entre un mes y otro, una lástima para a quienes les guste cuadrar los acontecimientos, por menos que sean. 

Empecemos:

Libro número 1: Ante el dolor de los demás, Susan Sontag, Ediciones DeBolsillo, en su colección Contemporánias, edición 2010.

No sé porqué creía yo que este libro ya lo había leído, tampoco sé porqué creía yo que este libro había sido traducido antes de 2010, pero ambas creencias eran erróneas. La causa de tal error era confundir este libro con un anterior libro-ensayo de Sontag: Fotografía, de hecho, la misma autora concibe en cierto punto la lectura de ambos libros como un continuum, mucho más debido al paso del tiempo que por la novedad del segundo con respecto al contenido del primero. 

Habiendo leído Fotografía hace ya varios años, estando yo en la universidad, anduve por entre las páginas de Ante el dolor de los demás, como quien pisa una estancia que recuerda y a la vez va descubriendo, mejor dicho: descubriendo que recuerda. Ante el dolor de los demás amplia la dimensión emotiva y crítica de Fotografía, la amplia usando el facto innegable de la trasformación que los medios de comunicación han experimentado a lo largo de la primera década del siglo XXI, y cómo queramos o no este mismo desarrollo es una causalidad más del siguiente facto: el 11-S de 2001. La obsesión comunicativa, la vuelta a la auto censura, la necesidad de la personificación del actor informativo, la presión de la inmediatez, el olvido sistemático, el recordar que se recuerda del que hablaba antes. Los conflictos mueren en nuestras pantallas de televisión y reviven en las mismas pasado un tiempo. Sontag cabila sobre la longevidad del conflicto, de la opinión pública, del impacto que como una estela se prolonga difuminada, ello provoca que los "conflictos" jamás tengan la marca del realismo, todo es una película que veemos, leemos y nos cuentan. 

Pero el libro de Sontag, el cual recomiendo como el resto de sus libros, ahonda también en la propia historia del fotoperiodismo de guerra y en el hacer de los reporteros de guerra. Obviamente mucho más centrado en el periodismo norteamericano, siempre volcado en aquellos conflictos (sobretodo durante la guerra fría) en los que los soldados norteamericanos participaran, dejando de lado aquellos conflictos que como decíamos anteriormente se pueden contar desde lejos, alejando a la persona, tanto a quien observa como a quien sufre. Poca crítica. 

En mi caso, cuando terminé de leerlo me fui a ver la exposición sobre Goya en el Caixa Forum de Barcelona, lo cual debo decir hizo que mi estancia en la exposición se prolongara mucho más de lo que el ritmo normal de visualización. El daño colateral viene ahora que necesito leerme sí o sí el ensayo de Tzvetan Todorov, Goya. A la sombra de las luces.

Lirbo núm 2: Vampirismo Ibérico: bebedores de sangre, sacamantecas y curanderos. Salvador Garcia Jiménez. Editorial Melusina, 2011 

Supe de este libro mediante el programa Milenio 3 (Cadena SER), conducido por Iker Jiménez y con diez temporadas a sus espaldas. Tenía intención de comprarlo pero no fue hasta que ví SU portada que me dije: sí o sí te lo compras... y es que tengo un puntillo kistch muy desarrollado a veces. 

Dejando de lado que la portada, contraportada y solapas internas son una auténtica obra de abre del collage más bizarro, debo decir que Vampirismo Ibérico es un libro magnificamente esctiro y todavía mejor documentado. Por norma general el apartado de notas siempre es un poco como la Cenicienta de los libros, valiosísimo apartado pero de entrada feucha y abotargada. 

El libro se divide en dos clarísimas partes, la primera podríamos atrevirnos a decir que es la parte antropológica y cultural, la que bebe de la idiosincracia de nuestro acervo paranormal. Es en esta primera parte que nos encontramos con toreros bebedores de sangre, con ciclistas, en los mataderos con colas de enfermos y con los usos de una iglesia vampirizada; la imagen del vampiro embozado en su capa española y los vampiros rubios de la costa del sol etc. 

Es la segunda parte del libro aquella que se rinde al rigor de la literatura periodística, a lo largo de los 24 siguientes capítulos Salvador García Jiménez narra, detalla e ilumina algunos de los casos de asesinatos vampirícos más espeluznantes que hayáis podido leer. Para quienes se acercen al libro pensando que Enriqueta Martí es la única vampira de nuestra tradición, no sabe a lo que se enfrenta. El libro lo/la dejará pegado a la silla y mirando por encima de su espalda. 

Personalmente recomiendo encarecidamente la lectura de este libro, sin duda, porque dejando de lado mi pasión hacia lo vampírico y ese detalle kistch, debo decir que es de lectura amena y fluida. Leer a Salvador García Jiménez es leer a un gran cronista entre los cronistas. 

Libro núm 3: Venus Barbuda y el eslabón perdido. Pilar Pedraza. Editorial Siruela, colección Biblioteca Azul, 2009 

Ya ni recuerdo porque inicié la búsqueda de este libro que me llevó a pedirlo a varias librerías. Finalmente y como suele pasar, mal me pese, Casa del Libro solucionó la papeleta. 

Que un libro sea editado por Siruela ya debería ser motivo más que suficiente para reseñarse y recomendarse, si además lo hace en la Biblioteca Azul, pues... ¿qué decir? con mayores motivos, en plural.

Pilar Pedraza es de aquella escritoras que sospechosamente no alcanzan mayor reconocimiento ni en su faceta fabuladora con grande novelas como La Perra de Alejandría o Lucifer Circus, ni tampoco en su faceta divulgativa y ensayística al que pertenece este librito, sí, librito, pues a duras penas sobrepasa las cien páginas.

Creo que es un error considerar este libro como un ensayo sobre la diferencia o la igualdad biológica de mujeres y hombres, no lo es, establecer que la vellosidad es un fenómeno masculino no es más que una trampa simbólica más. Digamos que en este libro se trata la pilosidad femenina, sea simbólica, real y palpable o mitológica y de cuentos de hadas, no importa pues se trata de lo mismo. La esencia del cuerpo de la mujer ha sido siempre menostenida, se ha dicho del cuerpo de la mujer que es una castración del cuerpo del hombre, pues la naturaleza siempre tiende a la perfección y el cuerpo del hombre era el ejemplo de esta perfección. Se ha dicho que el cuerpo de la mujer era un nido de humores cálidos, agentes que boicoteaban su sentido, que era por esta misma razón que su cuerpo estaba mucho más cercano a los estados salvajes y naturales y todo ese blabla que se nos ha hecho eterno siempre, pero que lo siento mucho, ha formado parte de nuestra civilización. 

Pues bien, Pedraza plantea aquí la necesidad de explicar qué significa y qué simboliza la mujer velluda, la mujer peluda, la mujer barbuda, la mujer cuya espalda se ve cubierta por la pelambrera de una loba, y la mujer pantera-lobo en contraposición a la mujer domesticada y desprovista de pelo, que ha cedido toda su vellosidad al elemento sexual y sexualizador de la cabellera. Empezando con María Magdalena desnuda y cubierta por su cabellera en el desierto llegaremos hasta Catwoman de Batman, y todo ello dando un rodeo maravilloso por las biografias de las más notables mujeres barbudas del mundo del espectáculo, sí, del espectáculo freak. Este es el libro de Pilar Pedraza y debemos suponer que la parte que dedica al cine prosigue en su otro libro La mujer pantera, el cual muy seguramente también terminará formando parte de mi biblioteca.


Y eso ha sido todo
Chimpum
LaFin


28 de mayo de 2012

El símbolo del vampiro en la política

Hablemos de vampiros. Sé que llevo mucho in aparecer por el blog, lo sé, tal vez pensábais que volvería por todo lo alto hablando sobre Eurovision, pero mis opiniones sobre esta edición del certamen mejor me las guardo para mí. Prefiero volver a la rutina escribiendo sobre vampiros y política, mejor dicho sobre el símbolo del vampiro en la política.

Escribía Paul Tillich: "This is the great function of symbols: to point beyond themselves, in the power of that to which they point, to open up levels of reality which otherwise are closed, and to open up levels of human mind of which otherwise ara not aware" Theology and Symbolism.

Bien, me pregunto: ¿Somos o no somos realmente concientesdel símbolo una vez hemos logrado vislumbrarlo y señalarlo en la neblina?¿sigue siendo un punto de apertura o ya es un lugar común recurrente? ¿Pierde su capacidad enmascaradora y su capacidad de apertura? No me miréis así, toda llave cierra y abre puertas. Me pregunto también: ¿Somos concientes de cuándo ponemos en marcha el mecanismo del símbolo? ¿de cuando éste se ha escapado en su magnitud a los canales que le disponemos? ¿cuándo se nos va de las manos y abandona nuestro campo explicativo y toma por bandera otros? ¿Cuándo un símbolo migra? ¿Cuándo pierde valor? ¿Cuándo es el momento para recoger sus cenizas y darle vida de nuevo?

Podríamos debatir sobre ello, podríamos organizar lecturas conjuntas sobre antologías de símbolos, podríamos organizar talleres para descubrir nuevos símbolos, contemporáneos a nosotros mismos, lo mismo con otro calzado. Podríamos llegar a un acuerdo y según nuestras especializaciones, la tuya lector y la mía, para retomar el mismo debate de siempre, para explicarnos los unos a los otros qué es un símbolo y para que nos sirven, consuelan, confunden o exaltan.Sí, podríamos.

Blood Will Tell: Vampires as political metaphors before World War I. Sara L. Robinson
Sin embargo, vamos ir al grano, a los ejemplos y a las mismas bifurcaciones de siempre, que no son pocas. Leía a principios de año un líbrito que no he tenido el tiempo y la inspiración de reseñar en el blog, pero que bien se lo merece: El Mito de la conspiración judía mundial. Los Protocolos de los Sabios de Sión. Norman Cohn, editado por Alianza Editorial en su línea naranja de Historia. Lectura amena en general, cuyos primeros capítulos resultan especialmente apasionantes por desconocidos. No sé vosotros, pero me fascina saber que los dichos Protocolos son en el fondo la mala mezcla de relatos de terror de poca monta junto a la reescritura de un folletín crítico con Napoleón III y de las fantasías y diversas insuflas místicas de un pseudo monje ruso (Sergey Nilus), todo aderezado por espías "blancos" y por los entesijos de la diplomacia europea de finales del siglo XIX y principios del XX. Otro día, lo prometo. 

Lo que sí me sorprendió -y bastante- fue no encontrar en ninguna láminas ilustradas y de reproducciones de fotografías antiguas ninguna imagen, por propagandística que fuera, que explotara la imagen del judío como un vampiro. Ah el símbolo del vampiro... 

En la laguna de imágenes que, a veces, creo que es en realidad esa cosa llamada el inconsciente colectivo yo creía tener localizada una imagen donde precisamente la caricatura del judío decimonónico estaba protagonizada por un vampiro. Pero me equivocaba. Sin embargo, en los relatos que Cohn expone como la sopa donde a lo largo de los siglos el antisemitismo europeo ha ido chapoteando estaba plagada de relatos de sacrificios rituales donde la sangre de los gentiles era una vez y otra vertida por los sedientos de sangre. El Vampiro que no bebe de la sangre que vierte, sino que disfruta únicamente viendo como ésta es sencillamente vertida, desperdiciándola y regando la tierra.

El relato del judío como vampiro puede que no tenga, como yo creía, una representación pictórica pero ha sido numerosas veces expuesta en tinta sobre papel. La supuesta Deuda de Sangre contraída por el pueblo hebreo en el momento de la expiración de Jesús en la cruz fue desarrollándose hasta conformar per se un relato de terror folclórico, donde se daban la mano las malas lecturas del Leviticus y las supersticiones agrarias; específico aquí agrario como la conjunción de agricultura y ganadería, sabemos que los pueblos ganaderos son especialmente sensibles a conceptos como "sacrificio", así como las comunidades agrarias presentan este mismo acercamiento al concepto de regeneración/resurrección. Estos relatos de terror seguían un patrón establecido en el que el vampiro, sacamantecas (en España) raptaba niños cristianos para beberse su sangre o para ofrecer una parte en rituales satánicos en el caso de tratarse de brujas bebedoras de sangre, lo cual ya nos llevaría a otro tipo de fenomelogía.

A lo largo de la Bajo Edad Media y Renacimiento poco se sabe de vampiros urbanos, éstos atacan siempre en comunidades agrarias y si el atacante es descubierto, siempre resultará ser un extranjero, un urbanita, un judío. Si el personaje en sí no se trataba de EL Vampiro, era su más fiel aliado. No es extraño que la novela Drácula nos sugiriera la visual imagen de los zíngaros/gitanos como el de un pueblo maldito plenamente al servicio del bebedor de sangre. La creencia popular dice que los gitanos conforman las gentes que descienden de Caín... no hace falta añadir más. Bueno sí, añadiré que algunos estudiosos del tema sostienen que Headcliff (Cumbres Borrascosas) es uno de los antecesores literarios más remarcables a la hora entender al Drácula de Stoker. ¿Hace falta recordar que Headcliff es un personaje de etnia gitana?

No es hasta que llegamos a las metropolis cosmopolitas de los venidos a más Imperios del siglos XIX que podemos encontrarnos con el vampiro urbano. ¿Cómo?. Como ya sabréis la lucha por las libertades político sociales que ocupó gran parte de la primera mitad del siglo XIX terminaron por rediseñar no tan sólo los escenarios culturales y políticos, sino que por ejemplo terminaron por derribar otro tipo de murallas. Las antiguas murallas medievales de muchísimas ciudades europeas fueron sencillamente tiradas a bajo o sepultadas para expandir las ciudades, para ensancharse. Tradicionalmente los espacios físicos de las ciudades respondían a un porqué y a un para qué, y estos debían reformularse también. La herencia de los barrios judíos se abría al resto de la ciudad y en mayor o menor medida los ciudadanos eran libres de moverse por el nuevo espacio, por una ciudad abierta. Atrás quedan las zonas de exclusión para judíos, musulmanes y afectados de enfermedades como la lepra.

Es aquí cuando, tal y como ya he dicho, el vampiro se convierte en un ente urbano al que no le hace falta cavar un hoyo en la tierra, esconderse en las ruinas de su castillo o morar en los cementerios, sino que puede vivir en un hotel de lujo en pleno París como harían por ejemplo Louis y Claudia, por no hablar de la incursión de Drácula en el paradigmático Londres de la pujanza colonialista.

Defiendo, yo, no la autora del libro ni ningún otro, que no es gratuito que Drácula "emigre" a Londres. Que su orientalismo y a la vez la esencia pura de la Europa más salvaje seduzca a partes iguales que repele a los bien pensantes londinenses que pueblan la novela, a quienes la leyeran entonces. Se puede realizar esta otra lectura de Drácula, la incursión de la vieja Europa en la cuna del mayor Imperio sobre la tierra en aquel momento, por extensión y por poder económico; la amenaza que supone, el tambaleo de su reglamento social, incluso la incipiente libertad sobre el cuerpo que ponen de manifiesto Mina y Lucy, Lucy y Mina, lo rápidamente que esta incursión sobre el control del propio cuerpo es sajada de raíz por la muerte de la primera y por el matrimonio de la segunda. El desasosiego que produce ver como el viejo aristócrata rumano seduce no a una sino a dos damas británicas y las "esclaviza", mejor dicho: las aparta del control del hombre británico. Lucy es subyugada de forma física y sexual, mientras que en el caso de Mina se pone de manifiesto un proceso de subyugación mucho más profundo y anímico (por el alma de ella). En el fondo se trata de poseer el cuerpo y el alma de la Gran Bretaña. 

Stoker dibuja el recelo de la Gran Bretaña hacia Europa y hacia la amenaza de un posible descontrol sobre la posesión del cuerpo femenino bien por si mismo o por el roce de ese otro cuerpo extraño que no pertenece a la comunidad. Eso es, Stoker perfila con maestría el recelo ante el inmigrante. Habría resultado un escándalo entonces, pero tratad de imaginar que en vez de un conde rumano de más de cuatrocientos años estuviéramos hablando de un noble del Punjab, ponedle los años que queráis, haced de él un mero mortal, haced lo que queráis con ese nuevo Drácula que la lectura será la misma. A partir de ahora os costará no ver a Drácula como una suerte de Othello, por entroncarnos con otro funesto marriage entre Occidente y Oriente.

No debemos olvidar tampoco que discurrían de forma contemporánea al relato de Drácula diversos aspectos que tendríamos que tener en cuenta y que, por supuesto, nutren nuestra teoría. Por ejemplo, 1) la Rusia zarista fue realmente "aficionada" a los progromos en las actuales Ucrania y Moldavia, no es de extrañar el flujo inmigrante de población proveniente del este de Europa que llegaba a los focos de crecimiento económico y de las libertades políticas como fueron en su momento Gran Bretaña y Estados Unidos, así como otras capitales europeas (Paris y Berlín).

2) La sexualidad de finales de siglo: El terror a las enfermedades de transmisión sexual como la sífilis. La incipiente liberación de las cuestiones sexuales mediante las teorías del Doctor Sigmund Freud, que hicieron retumbar los cuartos oscuros donde se encerraban las cuestiones sexuales. Creo que siempre nos ha fascinado la facilidad con la que la sociedad victoriana era capaz de balancearse entre el pudor más ridículo y la lascivia (Velvet Eden, corseteria de colores... ellos inventaron el picardías...)

3) Superpoblación de las ciudades, la mezcla de clases, el peligro a los matrimonios mixtos (de raza y clase) que pudiera empobrecer la riqueza de la sangre inglesa etc...

Eso es, volvamos a la ciudad. La acumulación de personas en las nuevas y abiertas ciudades conlleva consigo que las diferencias entre quienes habitan en ellas sean un poco más visibles que antes. Como sucediera en Roma, el rico saldrá de la ciudad una vez esta sea oficialmente declarada superpoblada y se torne insalubre, un hervidero de diferencias y tensiones. La segunda mitad del siglo XIX es un ejemplo de esas tensiones, de esas palancas sociales y de esas minorías latentes que remueven el subsuelo del tejido social urbano. La ciudad pasa a ser considera una prisión y una posible ratera para quienes en ellas viven. El rico tendrá miedo del conocimiento que el pobre tiene de los callejones y de los escondrijos. Surge la idea de la ciudad dentro de la propia ciudad, de la ciudad subterránea como en La Torre de los Siete Jorobados, de "otra" ciudad que es gobernada por "otros". Estamos en la cresta de la Revolución Industrial, el mundo cambia a marchas de locomotora y sabemos que las estructuras sociales más básicas como es la familia se ve súbitamente sacudida -en menos de una generación- por las nuevas condiciones de vida que trae consigo la industrialización forzada: la mortalidad en todas las edades se dispara, pero muy especialmente de quienes son más sensibles. El mito de la Lamia resurge, el sacamanteca y la bruja bebedora de sangre viven ahora en la misma calle y son la panadera y el charcutero, son inmigrantes eslavos o judíos de la ciudad de al lado. Da igual.

Sostiene (ahora sí) Sara Libby Robinson que mientras El Vampiro (en masculino, lo remarco) ha resultado ser un excelente avatar para la cuestión judía en Europa, no ha logrado escaparse de prestarle su rostro a "Otros"... ¿Quiénes? Anarquistas, extremistas agrupados en sociedades de todo tipo, minorías étnicas muy específicas en marcos geográficos todavía más específicos y sobretodo en la otra cara de la moneda a los artífices del capitalismo, del incipiente capitalismo despiadado que tanta mella hiciera en la memoria colectiva mediante los cuadros descritos por Dickens o Balzac. 
 
El Vampiro bebe sangre, pero ya no es la sangre de campesinos, no se trata ya de una noble obsesionada con su juventud que se lleva por delante la vida de cientos de hijas de campesinos, tampoco se trata de un noble de cientos de años que roba bebés para sus vampiras. Se trata de un Vampiro que camina de día y bebe a diario la sangre de la nueva clase social sobre la que se sostiene su sistema. El CAPITAL se alimenta de la sangre, ergo de la vida, de quienes se ven atrapados en él. Como decía Robinson: el vampiro es un símbolo versátil y da rostro a varios de nuestros temores. Ya nadie teme al Conde Drácula, al hombre que antaño fue Vlad Tepes, sino que se teme al capataz, a los partidos políticos, a la hipocresía social, a las varillas del estado confesional, se teme a las hipotecas, a los rescates de la banca privada, se teme el mordisco de los recortes en aquellos ámbitos que todo el mundo tiene claro que son intocables, pues son derechos básicos, pero que ¡Oh! todos, derecha e izquierda, han metido mano y colmillos.  

 Comparemos el entonces:
... y el ahora:

¿Hemos desgastado el símbolo? ¿Hemos completado una rotación sobre un eje invisible y nos encontramos en el mismo punto?
No importa si llega el ángel del socialismo (hola paradoja) o el Van Helsing de turno con las siglas del Banco Central o de la Reserva Federal... La víctima es la misma: campesino, obrero desfacellido o rubia  poniéndo morritos de "Oops, vaya cosa más tonta que me está pasando"
Otro día hablamos de los "nuevos" vampiros, aquellos políticamente correctos...

20 de agosto de 2008

una de libros con comentarios desordenados

Decir que son días de inactividad es decir más bien poco.
Me debato entre comenzar los patrones de unos pantalones militares
o en meterme a confeccionar ornamentos que lo más seguro es que por la idea que tengo en mente no lleve luego nunca más.
Por otro lado mis pequeñas neuronas no hacen más que preguntarse con quien me quedaría: Con Alice o con Soockie? Con Edward o con Bill?*

Inciso para el momento literario de poca monta

* Alice y Edward son personajes de la Saga del Crepúsculo, saga que al final me estoy leyendo aunque a menudo pienso que me estoy leyendo una Superpop... eeeeesto me olvidaba decir dos cosas: son vampiros, las niñas de hoy se mueren por los huesos de Edward ¬¬. De la protagonista femenina (Bella) mejor me olvido... el tíiiiiiiipico reflejo de la adolescente media, morena y con ligeros escollos en las relaciones sociales que marcha por la vida de humilde y madura (bleegh no lo compro!) y que no se acaba de creer la inmensa suerte que es qué Edward se haya fijado en ella *eyesroll* A ver, eso me pasa por leer libros para adolescentes pero es que ni un poco de romance del bueno, el libro es insulso y solamente al final parece que despunta.
Ahora mismo voy la mitad del segundo libro de la (por el momento y hasta el 8 de oct.) trilogía: Luna nueva, que no hay que sr muy avispado para ver que se centrará un poco más en el sector licantropo de los personajes. No me gusta Jacob... si es que no me gusta ningun personaje ahora que lo pienso, que triste, puedo que como he dicho al principio solo Alice se salve de la quema.
Bella llega a forks para vivir durante unos años con su padre Charlie y asi dejar que su madre disfrute de su nuevo marido (XD) allí se ve inmediatamente infatuada por el hermoso de Edward Cullen, hijo adoptivo de los Cullen de toda la vida (eterna) por lo que se irá viendo resultan un clan de vampiros de los más american way of life y felices y con el karma al 100%. Edward y Bella se enamoran irremediablemente y solo se salva esta pantochada porque a Edward le vienen ramalazos de culpabilidad por estar con una humana y poco más. El momento superwoman de Bella no lo compra nadie eso si resulta hasta adorable que albergue esas infantiles esperanzas de ser vampiro.
Y DETESTO que al final haya baile de fin de curso... psssssssssss

Soockie y Bill son la pareja protagonista de la saga de libros de la señora Charlaine Harris, esta saga me encanta supongo que por su tono policíaco y amorosillo porque aqui tambien nos encontramos con una historia que nos presenta un romance entre una humana y un vampiro. Diferencias?
Empecemos
Luisiana (normal)
Soockie tiene 25 años trabaja de camarera en un cutre local (perdona Sam) y lee mentes razón por la que en su pueblo nadie la trata y la tienen por loca.
Bill es el vampiro, en este libro los vampiros son legales, quiero decir que los vampiros se han dado a conocer mediante un comunicado de naciones unidas (XDDDD) y viven en armonia con los humanos gracias a un tipo de sangre sintética... (me gusta el escenario). Bill es un veterano de la guerra de Secesión (bando sureño) y tiene patillas (que más se le puede pedir a un hombre? guerra y patillas ouh yeah pero a Bill te lo llegas a querer...)

Hay algo que parece molestar a algunos de los lectores/critica y es que durante todos los libros (de momento son 3 publicados en España) se transmite una frialdad auténtica, veamos no puedes estar lamentándote de la mala suerte de tu vecino si no tienes dinero para pavimentar el camino que te lleva a casa o si te todo el pueblo te rechaza. Quiero decir que Soockie no es una degenerada fria que solo atiende a sus necesidades con Bill, sino que la chica es demasiado consciente de la miseria de sus vidas en conjunto y prefiere pues preocuparse de cosas más rápidas de solucionar por ejemplo: no tiene ropa para ir al garito de Eric (el vikingo) más que no porque un metamórfico se esté comiendo a la gente XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD. Me encanta esta saga (son solo 4 libritos ;_;) y me mola Bill y mucho más Eric (mentira, es el típico personaje que está ahi para crear un poco de tensión como elemento de un futurible triángulo amoroso pero que luego sabe jugar muy bien sus cartas) ... tengo tantas ganas de que empiecen a emitir la serie en la HBO!!! el casting valgan todos los spoilers del mundo es maravilloso, solo me falla Sam que en los libros es más joven y menos bobalicón.

En fin que como veis mi vida es insulsa y está atorada en la lectura y el rescate de ideas para escribir mis propias "bejanades"

Se me olvidaba decir que mientras el Crepúsculo será una película o varias segun como le funcione en taquilla La Saga de Soockie es conocida como Trueblood y como ya he comentado antes contará con una version en formato serie que se estrena en septiembre en la cadena HBO y que amablemente Canal + ha comprado ^^

Y que conste que me las estoy leyendo las dos de forma pareja y de momento:

Stephanie Meyers 0
Charlaine Harris 2

vale lo acepto no son objectiva
los trailers molones

Trueblood
http://es.youtube.com/watch?v=-JYwxafJY7c

Twilight
http://es.youtube.com/watch?v=xBvOhfL4mYw&feature=related


apa nanit


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