28 de mayo de 2012

El símbolo del vampiro en la política

Hablemos de vampiros. Sé que llevo mucho in aparecer por el blog, lo sé, tal vez pensábais que volvería por todo lo alto hablando sobre Eurovision, pero mis opiniones sobre esta edición del certamen mejor me las guardo para mí. Prefiero volver a la rutina escribiendo sobre vampiros y política, mejor dicho sobre el símbolo del vampiro en la política.

Escribía Paul Tillich: "This is the great function of symbols: to point beyond themselves, in the power of that to which they point, to open up levels of reality which otherwise are closed, and to open up levels of human mind of which otherwise ara not aware" Theology and Symbolism.

Bien, me pregunto: ¿Somos o no somos realmente concientesdel símbolo una vez hemos logrado vislumbrarlo y señalarlo en la neblina?¿sigue siendo un punto de apertura o ya es un lugar común recurrente? ¿Pierde su capacidad enmascaradora y su capacidad de apertura? No me miréis así, toda llave cierra y abre puertas. Me pregunto también: ¿Somos concientes de cuándo ponemos en marcha el mecanismo del símbolo? ¿de cuando éste se ha escapado en su magnitud a los canales que le disponemos? ¿cuándo se nos va de las manos y abandona nuestro campo explicativo y toma por bandera otros? ¿Cuándo un símbolo migra? ¿Cuándo pierde valor? ¿Cuándo es el momento para recoger sus cenizas y darle vida de nuevo?

Podríamos debatir sobre ello, podríamos organizar lecturas conjuntas sobre antologías de símbolos, podríamos organizar talleres para descubrir nuevos símbolos, contemporáneos a nosotros mismos, lo mismo con otro calzado. Podríamos llegar a un acuerdo y según nuestras especializaciones, la tuya lector y la mía, para retomar el mismo debate de siempre, para explicarnos los unos a los otros qué es un símbolo y para que nos sirven, consuelan, confunden o exaltan.Sí, podríamos.

Blood Will Tell: Vampires as political metaphors before World War I. Sara L. Robinson
Sin embargo, vamos ir al grano, a los ejemplos y a las mismas bifurcaciones de siempre, que no son pocas. Leía a principios de año un líbrito que no he tenido el tiempo y la inspiración de reseñar en el blog, pero que bien se lo merece: El Mito de la conspiración judía mundial. Los Protocolos de los Sabios de Sión. Norman Cohn, editado por Alianza Editorial en su línea naranja de Historia. Lectura amena en general, cuyos primeros capítulos resultan especialmente apasionantes por desconocidos. No sé vosotros, pero me fascina saber que los dichos Protocolos son en el fondo la mala mezcla de relatos de terror de poca monta junto a la reescritura de un folletín crítico con Napoleón III y de las fantasías y diversas insuflas místicas de un pseudo monje ruso (Sergey Nilus), todo aderezado por espías "blancos" y por los entesijos de la diplomacia europea de finales del siglo XIX y principios del XX. Otro día, lo prometo. 

Lo que sí me sorprendió -y bastante- fue no encontrar en ninguna láminas ilustradas y de reproducciones de fotografías antiguas ninguna imagen, por propagandística que fuera, que explotara la imagen del judío como un vampiro. Ah el símbolo del vampiro... 

En la laguna de imágenes que, a veces, creo que es en realidad esa cosa llamada el inconsciente colectivo yo creía tener localizada una imagen donde precisamente la caricatura del judío decimonónico estaba protagonizada por un vampiro. Pero me equivocaba. Sin embargo, en los relatos que Cohn expone como la sopa donde a lo largo de los siglos el antisemitismo europeo ha ido chapoteando estaba plagada de relatos de sacrificios rituales donde la sangre de los gentiles era una vez y otra vertida por los sedientos de sangre. El Vampiro que no bebe de la sangre que vierte, sino que disfruta únicamente viendo como ésta es sencillamente vertida, desperdiciándola y regando la tierra.

El relato del judío como vampiro puede que no tenga, como yo creía, una representación pictórica pero ha sido numerosas veces expuesta en tinta sobre papel. La supuesta Deuda de Sangre contraída por el pueblo hebreo en el momento de la expiración de Jesús en la cruz fue desarrollándose hasta conformar per se un relato de terror folclórico, donde se daban la mano las malas lecturas del Leviticus y las supersticiones agrarias; específico aquí agrario como la conjunción de agricultura y ganadería, sabemos que los pueblos ganaderos son especialmente sensibles a conceptos como "sacrificio", así como las comunidades agrarias presentan este mismo acercamiento al concepto de regeneración/resurrección. Estos relatos de terror seguían un patrón establecido en el que el vampiro, sacamantecas (en España) raptaba niños cristianos para beberse su sangre o para ofrecer una parte en rituales satánicos en el caso de tratarse de brujas bebedoras de sangre, lo cual ya nos llevaría a otro tipo de fenomelogía.

A lo largo de la Bajo Edad Media y Renacimiento poco se sabe de vampiros urbanos, éstos atacan siempre en comunidades agrarias y si el atacante es descubierto, siempre resultará ser un extranjero, un urbanita, un judío. Si el personaje en sí no se trataba de EL Vampiro, era su más fiel aliado. No es extraño que la novela Drácula nos sugiriera la visual imagen de los zíngaros/gitanos como el de un pueblo maldito plenamente al servicio del bebedor de sangre. La creencia popular dice que los gitanos conforman las gentes que descienden de Caín... no hace falta añadir más. Bueno sí, añadiré que algunos estudiosos del tema sostienen que Headcliff (Cumbres Borrascosas) es uno de los antecesores literarios más remarcables a la hora entender al Drácula de Stoker. ¿Hace falta recordar que Headcliff es un personaje de etnia gitana?

No es hasta que llegamos a las metropolis cosmopolitas de los venidos a más Imperios del siglos XIX que podemos encontrarnos con el vampiro urbano. ¿Cómo?. Como ya sabréis la lucha por las libertades político sociales que ocupó gran parte de la primera mitad del siglo XIX terminaron por rediseñar no tan sólo los escenarios culturales y políticos, sino que por ejemplo terminaron por derribar otro tipo de murallas. Las antiguas murallas medievales de muchísimas ciudades europeas fueron sencillamente tiradas a bajo o sepultadas para expandir las ciudades, para ensancharse. Tradicionalmente los espacios físicos de las ciudades respondían a un porqué y a un para qué, y estos debían reformularse también. La herencia de los barrios judíos se abría al resto de la ciudad y en mayor o menor medida los ciudadanos eran libres de moverse por el nuevo espacio, por una ciudad abierta. Atrás quedan las zonas de exclusión para judíos, musulmanes y afectados de enfermedades como la lepra.

Es aquí cuando, tal y como ya he dicho, el vampiro se convierte en un ente urbano al que no le hace falta cavar un hoyo en la tierra, esconderse en las ruinas de su castillo o morar en los cementerios, sino que puede vivir en un hotel de lujo en pleno París como harían por ejemplo Louis y Claudia, por no hablar de la incursión de Drácula en el paradigmático Londres de la pujanza colonialista.

Defiendo, yo, no la autora del libro ni ningún otro, que no es gratuito que Drácula "emigre" a Londres. Que su orientalismo y a la vez la esencia pura de la Europa más salvaje seduzca a partes iguales que repele a los bien pensantes londinenses que pueblan la novela, a quienes la leyeran entonces. Se puede realizar esta otra lectura de Drácula, la incursión de la vieja Europa en la cuna del mayor Imperio sobre la tierra en aquel momento, por extensión y por poder económico; la amenaza que supone, el tambaleo de su reglamento social, incluso la incipiente libertad sobre el cuerpo que ponen de manifiesto Mina y Lucy, Lucy y Mina, lo rápidamente que esta incursión sobre el control del propio cuerpo es sajada de raíz por la muerte de la primera y por el matrimonio de la segunda. El desasosiego que produce ver como el viejo aristócrata rumano seduce no a una sino a dos damas británicas y las "esclaviza", mejor dicho: las aparta del control del hombre británico. Lucy es subyugada de forma física y sexual, mientras que en el caso de Mina se pone de manifiesto un proceso de subyugación mucho más profundo y anímico (por el alma de ella). En el fondo se trata de poseer el cuerpo y el alma de la Gran Bretaña. 

Stoker dibuja el recelo de la Gran Bretaña hacia Europa y hacia la amenaza de un posible descontrol sobre la posesión del cuerpo femenino bien por si mismo o por el roce de ese otro cuerpo extraño que no pertenece a la comunidad. Eso es, Stoker perfila con maestría el recelo ante el inmigrante. Habría resultado un escándalo entonces, pero tratad de imaginar que en vez de un conde rumano de más de cuatrocientos años estuviéramos hablando de un noble del Punjab, ponedle los años que queráis, haced de él un mero mortal, haced lo que queráis con ese nuevo Drácula que la lectura será la misma. A partir de ahora os costará no ver a Drácula como una suerte de Othello, por entroncarnos con otro funesto marriage entre Occidente y Oriente.

No debemos olvidar tampoco que discurrían de forma contemporánea al relato de Drácula diversos aspectos que tendríamos que tener en cuenta y que, por supuesto, nutren nuestra teoría. Por ejemplo, 1) la Rusia zarista fue realmente "aficionada" a los progromos en las actuales Ucrania y Moldavia, no es de extrañar el flujo inmigrante de población proveniente del este de Europa que llegaba a los focos de crecimiento económico y de las libertades políticas como fueron en su momento Gran Bretaña y Estados Unidos, así como otras capitales europeas (Paris y Berlín).

2) La sexualidad de finales de siglo: El terror a las enfermedades de transmisión sexual como la sífilis. La incipiente liberación de las cuestiones sexuales mediante las teorías del Doctor Sigmund Freud, que hicieron retumbar los cuartos oscuros donde se encerraban las cuestiones sexuales. Creo que siempre nos ha fascinado la facilidad con la que la sociedad victoriana era capaz de balancearse entre el pudor más ridículo y la lascivia (Velvet Eden, corseteria de colores... ellos inventaron el picardías...)

3) Superpoblación de las ciudades, la mezcla de clases, el peligro a los matrimonios mixtos (de raza y clase) que pudiera empobrecer la riqueza de la sangre inglesa etc...

Eso es, volvamos a la ciudad. La acumulación de personas en las nuevas y abiertas ciudades conlleva consigo que las diferencias entre quienes habitan en ellas sean un poco más visibles que antes. Como sucediera en Roma, el rico saldrá de la ciudad una vez esta sea oficialmente declarada superpoblada y se torne insalubre, un hervidero de diferencias y tensiones. La segunda mitad del siglo XIX es un ejemplo de esas tensiones, de esas palancas sociales y de esas minorías latentes que remueven el subsuelo del tejido social urbano. La ciudad pasa a ser considera una prisión y una posible ratera para quienes en ellas viven. El rico tendrá miedo del conocimiento que el pobre tiene de los callejones y de los escondrijos. Surge la idea de la ciudad dentro de la propia ciudad, de la ciudad subterránea como en La Torre de los Siete Jorobados, de "otra" ciudad que es gobernada por "otros". Estamos en la cresta de la Revolución Industrial, el mundo cambia a marchas de locomotora y sabemos que las estructuras sociales más básicas como es la familia se ve súbitamente sacudida -en menos de una generación- por las nuevas condiciones de vida que trae consigo la industrialización forzada: la mortalidad en todas las edades se dispara, pero muy especialmente de quienes son más sensibles. El mito de la Lamia resurge, el sacamanteca y la bruja bebedora de sangre viven ahora en la misma calle y son la panadera y el charcutero, son inmigrantes eslavos o judíos de la ciudad de al lado. Da igual.

Sostiene (ahora sí) Sara Libby Robinson que mientras El Vampiro (en masculino, lo remarco) ha resultado ser un excelente avatar para la cuestión judía en Europa, no ha logrado escaparse de prestarle su rostro a "Otros"... ¿Quiénes? Anarquistas, extremistas agrupados en sociedades de todo tipo, minorías étnicas muy específicas en marcos geográficos todavía más específicos y sobretodo en la otra cara de la moneda a los artífices del capitalismo, del incipiente capitalismo despiadado que tanta mella hiciera en la memoria colectiva mediante los cuadros descritos por Dickens o Balzac. 
 
El Vampiro bebe sangre, pero ya no es la sangre de campesinos, no se trata ya de una noble obsesionada con su juventud que se lleva por delante la vida de cientos de hijas de campesinos, tampoco se trata de un noble de cientos de años que roba bebés para sus vampiras. Se trata de un Vampiro que camina de día y bebe a diario la sangre de la nueva clase social sobre la que se sostiene su sistema. El CAPITAL se alimenta de la sangre, ergo de la vida, de quienes se ven atrapados en él. Como decía Robinson: el vampiro es un símbolo versátil y da rostro a varios de nuestros temores. Ya nadie teme al Conde Drácula, al hombre que antaño fue Vlad Tepes, sino que se teme al capataz, a los partidos políticos, a la hipocresía social, a las varillas del estado confesional, se teme a las hipotecas, a los rescates de la banca privada, se teme el mordisco de los recortes en aquellos ámbitos que todo el mundo tiene claro que son intocables, pues son derechos básicos, pero que ¡Oh! todos, derecha e izquierda, han metido mano y colmillos.  

 Comparemos el entonces:
... y el ahora:

¿Hemos desgastado el símbolo? ¿Hemos completado una rotación sobre un eje invisible y nos encontramos en el mismo punto?
No importa si llega el ángel del socialismo (hola paradoja) o el Van Helsing de turno con las siglas del Banco Central o de la Reserva Federal... La víctima es la misma: campesino, obrero desfacellido o rubia  poniéndo morritos de "Oops, vaya cosa más tonta que me está pasando"
Otro día hablamos de los "nuevos" vampiros, aquellos políticamente correctos...

16 de marzo de 2012

Religión y poder (II): Estados Unidos y sus candidatos republicanos

A mediados de esta semana nos sorprendían las notícias de la victoria de Rick Santorum en dos estados fundamentales dentro de la carrera de las primarias republicanas (Estados Unidos). Puede parecer que tras Ohio no hay vida para un candidato republicano, pero no es así, los estados de Mississipí y Alabama son cruciales en la batalla simbólica.

Así, el pasado 13 de marzo (martes) Rick Santorum ganaba en ambos estados mientras que Rommey lo hacía en Hawaii. Según los datos hechos públicos por la cadena CNN, tras los comicios del martes Mitt Rommey acumula un total de 489 delegados, Rick Santorum 234, Newton Gingrich 139 y Ron Paul se quedó con 66.

Está muy bien realizar un seguimiento de las primarias republicanas, hay en la red multitud de blogs y páginas especializadas que realizan esta tarea con mucha mayor diligencia de la que yo podría poner en ello, no es mi intención, dejemos para otros y para más adelante el análisis político del devenir numérico e ideológico de estas primarias, todavía estamos en marzo.

En la anterior entrada hablé por encima de la religión como elemento vertebrador del ser y sentir ideológico norteamericano, como pilar de su mismísimo "espíritu" nacional (recordemos aquí que lo vinculo irremediablemente con una sazonada reinterpretación del romanticismo político alemán). Ahora, por el contrario, quisiera centrarme en aquello que realmente me sorprende de estas primarias y de los candidatos que en ellas concurren, quisiera centrarme en sus confesiones/creencias religiosas.

Mitt Romney es mormóm, Rick Santorum y Newton Gingrich son católicos (con diferentes historiales religiosos) y por último, el desbancado de las primarias, Ron Paul quien tienen en su haber ser co-fundador del Tea Party es bautista (evangélicos), habiendo sido criado como luterano. Vemos, rápidamente, que ninguno de los tres posibles candidatos profesa la confesión cristiana "originaria" de Estados Unidos, apunto aquí el uso de originaria entrecomillada, pues como se apuntó en la anterior entrada, Estados Unidos fue fundada principalmente por colonos luteranos y calvinistas huidos en toda Europa, sin importar si huían de los poderes católicos o de otras confesiones protestantes.

El dato es curioso dado que en la larga lista de presidentes de los Estados Unidos (44 hasta la fecha) tan sólo el presidente Kennedy (demócrata) era católico., significa que dentro del partido republicano la divergencia de fe más allá de las numerosas iglesias evangélicas ha sido poco o nada notoria. Ahora, en cambio, es este mismo partido republicano el que se encuentra en la tesitura de ver que ninguna de sus 3 principales apuestas de gobierno para las elecciones de este año se circusncriben en la profesión de la fe protestante.

El caso de Mitt Romney, el principal candidato dado que es quien acumula hasta el momento el mayor número de delegados (recodemos que se necesitan 1.440 delegados) es mormón.

Por mormones son conocidos popularmente los seguidores de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, iglesia de carácter restauracionista, es decir, que pretende recuperar el modus vivendi y el modus espiriti de los primeros momentos del cristianismo, aquello que en la escuala nos enseñaron que era el cristianismo antiguo o el paleocristianismo. Sino os lo enseñaron, mejor. La raíz de este movimiento es plenamente norteamericano, Joseph Smith recibió de Dios, mediante los ángeles, unas planchas de oro con las revelaciones del último de los profetas, llamado Mormón, hacia el siglo IV D.C.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días está considerada como una secta, aquí en Europa como en Estados Unidos, una secta de bajo perfil o de perfil poco dañino, pero secta igualmente y al fin y al cabo. ¿Cómo se concilia entonces en Estados Unidos que el candidato mejor posicionado para presentarse a las elecciones de este otoño sea mormón? He aquí la verdadera cuestión de fondo de las sospechas que despierta Mitt Romney, un candidato que está siendo continuamente eclipasado por el ultracatólico Santorum, que ciertamente está realizando una campaña aplastante y mucho más mediática, cumpliendo el axioma: que se hable, que se hable de mí, sin importar si es bueno o malo, pero que sea mi nombre y mis propuestas las que estén en boca de todos.

Podríamos ahora hablar de la importancia estratégica de los mormones en la política norteamericana pero lo cierto es que es prácticamente innexistente, destacamos como una rara avis el caso del estado de Utah, estado mormón por excelencia.

Desestimamos ese "poder" porque según encuestas que están siendo citadas continuamente: por medios norteamericanos y extranjeros aproximadamente el 20% de los electores nunca votarían a un candidato mormón. ¿Entonces? ¿Qué piensa el partido republicano al ver que precisamente un mormón está encabezando de momento la carrera? ¿Qué está pasando realmente, más teniendo en cuenta la remontada que están realizando tanto Santorum como Gingrich (sobretodo éste último) ambos católicos y posicionados en la extra de las derechas? ¿Está dejando morir de desidia a su candidato más moderado? ¿Favoreciendo los discursos de los otros dos candidatos?

Se me plantea la siguiente duda de fondo: ¿Son realmente importantes estas elecciones para el partido republicano? ¿Las dan por perdidas de antemano? ¿Por dónde se ha quedado la contrarevolución del Tea Party? No voy a cuestionarme por la ausencia de Sarah Palin en estas primarias, porque Sarah Palin está instalada, perfectamente instalada en la Cadena Fox (ese Think Tank camuflado de cadena de televisión)

Algunos analistas expresan sus dudas, creen que este no es todavía el año de los republicanos , y argumentan que no lo es creyendo firmemente en la reelección de Obama por cuatro años más,. Esto es debido a la propia tradición electoral norteamericana (Clinton y Bush Jr. gobernaron 8 años como anteriormente hiciera Reagan), pero también debido a la reactivación económica del país en estos primeros meses de 2012, la aceración de la economía y la creación de puestos de trabajo pueden dejar de lado las críticas a la gestión Obama en temas tan delicados como la reforma sanitaria.

Si creemos que el partido republicano puede estar dejando en stand by la ofensiva para la consecución de la Casa Blanca podemos llegar a comprender la rápida disolución del Tea Party, disolución no real, dado que aunque no sean tan visibles o estrambóticamente visibles como hace un año o dos, éstos se han incorporado al discurso radical que predican Santorum y Gingrich. Algunos compañeros de la blogosfera hablan de primarias sectarias, hablan de primarias de prédicas, hablan de primarias de batallas simbólicas, hablan incluso de primarias sobre el aborto. Lo son, nadie erra al hablar en tales términos, pero va mucho más allá.

Destaco que también verá en esta divergencia y diferencia religiosa un facto positivo, un signo de cambio y de evolución social. Creo que nada más alejado de la realidad, sea social o política del país. El discurso, ahora más que nunca, se ha polarizado hasta límites ofensivos a nuestra propia cultura política. Aquí, en España nos ofendemos e indignamos porque el ministro de turno habla de Violencia Estructural y allí lo hacen cuando Santorum aboga y justifica que Estado e Iglesia son la misma cosa. Efectivamente el signo de los tiempos se está marcando un moon walk (siento el chiste)

A mi parece los candidatos representan periferias ideológicas y personales, periferias de aquello que es esencialmente norteamericano, periferias a las que se ha convertido en centralidades. No hay nada más, no lo hay, así que siendo este el menú de este año los electores republicanos deben elegir. No apuesto al 100% que gane Obama, pero viendo quienes son y que se mueve entorno a los candidatos republicanos podemos decir un poco más seguros que ayer (pero menos que mañana) que lo tiene un poco más fácil para repetir legislatura.

7 de marzo de 2012

Religión y poder (I): Estados Unidos 1ª parte

¿RESACA DE SUPER TUESDAY? ¿quién? ¿Rommey o Santorum? ¿Ohio? en fin...

De la política norteamericana siempre hay un detalle que me parece fascinante: la religión.

No pretendo con esta entrada en el blog descubrir nada que no se sepa, puede que sí sea para ordenar algunas cuestiones.

En 1831 Alexis de Tocqueville junto a Gustave de Beaumont (magistrado), fueron enviados por el gobierno francés para estudiar el reputado sistema penitenciario norteamericano. A raíz de esta experiencia Alexis de Tocqueville escribió "La democracia Américana" en 1848 (año más que convulso en Europa, menuda ironía).

La obra se compone de dos volúmenes, el primer está considerado como el volúmen centrado en los aspectos más políticos clásicos, de análisis permenorizado del democratismo político y de la constitución norteamericana; mientras que el segundo volumen trabaja aspectos mucho más sociológicos a nuestros ojos, dedicándose a analizar a su vez cómo este espíritu democrático impregna la sociedad civil (aspecto vital para los intelectuales franceses de primeros años del siglo XIX) cómo influencian las costumbres sociales, las expresiones culturales y la vida intelectual del país.

No es gratuito que fuera precisamente Alexis de Tocqueville (profundamente católico) quien realizara las conocidas reflexiones sobre la importancia de la religión en el ser y sentir político de los Estados Unidos. ¿Y por qué digo esto? Por norma general se considera que la originalidad del pensamiento de Tocqueville radica que considera el advenimiento de la democracia y de la evolución de los procesos democráticos como un fenómeno universal y fruto exclusivamente de la Providencia, llegando a considerar que dicho fenómeno es irreversible (¿algo que objetar dictaduras a lo largo del siglo XX?).

Alexis de Tocqueville dijo: “en ningún país del mundo la religión cristiana tiene tanta influencia en las almas de los hombres como en América”.

Bien, supuestamente si leemos el preámbulo de la Constitución norteamericana así como los principales capítulos no descubrimos ninguna referencia a la incidencia directa que la religión tiene sobre los estamentos legislativos y judiciales, siendo además, específicamente nombrada la "separación de Iglesia y estado" como en toda constitución que se precie. Y resulta extraño, porque en la actualidad, más que nunca, creemos que Estados Unidos es un país/nación profundamente religioso, tanto es así, tan arraigada está esta idea que no debemos olvidar que incluso en la famosa acepción WASP, la "P" final significa precisamente "Protestante"

WASP= White, Anglo-Saxon and Protestant. Paradigma de aquello que pretende ser únicamente Estados Unidos.

No resulta entonces extraño, dado que Estados Unidos fue fundado por descendientes de cuantos prefirieron huir de Europa y de sus continuas batallas/masacres religiosas, llevadas a cabo desde la Reforma luterana pero muy especialmente a lo largo del siguiente siglo (XVII). Protestantes de toda confesión: metodistas, baptistas y anabaptistas, calvinistas, evangélicos y etc. huyeron sistemáticamente a países abiertamente protestantes en un principio (Paises Bajos es un ejemplo) y finalmente a las colonias en América del Norte cuando sus libertades eran nuevamente sesgadas por lso propios protestantes luteranos o por católicos que retomaban el poder perdido. Parecere normal entonces que la fundación del megaestado por excelencia dejara de lado totalmente establecer un vínculo indivisible con una única confesión religiosa. Ahora bien, que un estado sea aconfesional no significa que éste sea laico, y lastimosamente este debate se asemeja en prácticamente todos sus puntos con el debate que podría tranquilamente desarrollarse en España, si España se tomara una buena ración de tila de alta calidad y un par de tranquimacines.

PERO, aún y así, aún y habiendo dicho esto, debemos retractarnos y decir lo siguiente: Estados Unidos SÍ es un país profundamente religioso, cuyo carácter mesiánico es sin lugar a dudas un credo social (y por ende político y económico), llegando al extremo de configurarse como la única ideología posible y única cosmovisión factible (Weltanschauung) del estado y de su nación .

Estados Unidos como nación considera desde su inicio que tiene un cometido en este mundo, dado que fueron creados como un nuevo pueblo elegido, un nuevo Israel libre e imbuido plenamente del espíritu democrático, cuyo cometido era controlar la depravación humana (Hume) en su área geográfica, abandonando a Europa en su salvajismo y luchas. Nace entre otras, la doctrina de no-intervención con las inercias fuera de los propios Estados Unidos.

Actualmente, como se suele decir las estadísticas hablan por si solas, lo hacen y hay que creérselas hasta cierto punto, dado que una encuesta es una fotografía de un momento social muy concreto. A día de hoy, con los datos en mano de 2011 el 52,5%* de la población norteamericana se considera Protestant/other christian y un 15,0% se considera None/atheist/agnostic. Tema a parte: siempre he considerado un error de cálculo y error social meter en el mismo saco a los ateos y los agnósticos (nota: tema para otro debate).

Los datos que ofrecen estudios como este no distan mucho de las estadísticas de otros países cristianos. Entonces ¿qué es lo que hace que sea todo un poco diferente? ¿La claridad con la que se habla de valores conservadores en política norteamericana? ¿La asimilación de dichos valores como identitarios de la nación mesiánica? ¿La justicia y rectitud que se desprende de ellos y que les son comunes a todo estadounidense? ¿Es por eso que solo podemos hablar de conservadores y de "más" conservadores? ¿Cómo es que siendo así Estados Unidos ha sido la cuna de las libertades civiles?. En Europa creemos que la potestad de los derechos humanos y sociales es nuestra y solo nuestra, vinculamos la valoración que se le da a la vida y a la dignidad humana bajo nuestros propios ejemplos, desvalorizamos los demás... porque no hay cultura más allá de la propia Europa, claroclaro. En realidad las otras 3/4 partes del mundo nos ven como fratricidas, asesinos en masa y colonizadores. Fratricidas porque nuestra cultura ha sido capaz de ensalzar y convertir en épica las más vergonzosas confrontaciones civiles (el paradigma Rómulo y Remo) y sobre ser "asesinos en masa y colonizadores" no hace falta explicar como es que tenemos esa mala fama. Y aquí no se trata de rasgarse las vestiduras con la colonización de América, porque la culpa la compartimos, porque todo país europeo tiene su cuota de sangre y vísceras. Algunos intelectuales se aventuran a decir que nuestro pasado sangriento es lo que nos legitima a ser garantes de la paz y el buen rollismo y lo dicen cuando con suerte cumplimos los 20 años del inicio de la guerra de los Balcanes. Lo cierto es que digamos lo que digamos las 3/4 partes del mundo todavía ven las manchas de sangre en el mantel sobre el que comemos.

Estados Unidos habla libremente de su religiosidad porque comprende que ésta forma parte de una manera atómica, por indisoluble, de su sentimiento patriótico ante Dios mismo. Son una nación de Dios y esa es su única ideología: la nación norteamericana expuesta ante los ojos de Dios y nada más, porque no hay nada más importante. Claro está que a título individual cada cual es libre de ser o no ser cristiano, pero como parte de ese pueblo uno se funde con todos ante Dios.

Realmente se trata de una visión MUY romántica del patriotismo y de la religiosidad del pueblo/nación y demuestra cuan profunda fue la fractura cultural y política que proponía el romanticismo alemán con sus estados orgánicos formados por el espíritu de quienes están juntos y son compañeros "en el tiempo, en el espacio, los unos al lado de los otros y los que vienen uno tras otro" (Diccionario AKAL de Filosofía Política, 2001).


Comprendiendo esto comprenderemos a mi parecer el que es uno de los puntos más interesantes de estas primarias republicanas, donde el candidato en cabeza (por lo pelos) Mitt Rommey es mormón, Rick Santorum es ultracatólico y Newton (Newt) Gingrich es un poco menos católico , dado que ingresó en la iglesia católica en 2009, habiendo nacido en una familia luterana hasta el momento de su conversión al catolicismo había formado parte de la comunidad Baptista de Georgia.

Pero todo esto en otra entrada, que me excedo



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*Datos extraídos de la encuesta anual elaborada por el grupo Gallup, publicada el 30 de noviembre de 2011. Para saber más: Official Site Gallup (cuestiones religiosas)

Y, para saber un poquitín más, en general, sobre las cuestiones religiosas en Estados Unidos, os dejo esta web Religioustolerance.org donde se ofrecen diversas estadísticas y análisis.

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5 de marzo de 2012

cita del lunes (XIX): caminar


Caminad a la luz de vuestro fuego y de las llamas que habéis encendido



Isaías, 50,11

Cada cual con lo suyo

28 de febrero de 2012

cita del lunes (XVIII): Kant y la minoría de edad

quien dice lunes dice martes...


"La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección de otro".


Immanuel Kant (1724-1804)
"Respuesta a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración?"

Da que pensar...

Dice Kant que el hombre es culpable de su condición mientras decide quedarse anclado en la falta de decisión y de autonomía, mientras busca no desligarse de ambas, con el ánimo de servirse siempre de los demás, dejándose conducir por ellos y por sus ideas, anulando cuanto hay en él de diferente.
Entendemos la reticencia kantiana e ilustrada hacia el control que los demás (sin especificar la graduación de ese "otro") pueden ejercer sobre nosotros, porque la vivimos, porque tras más de dos siglos parece ser que las preguntas siguen siendo las mismas y que tan solo hemos logrado cambiar las concepciones que teníamos sobre el tiempo y el espacio y la calidad de los mismos como esferas de conocimiento.
Pero el texto del que se extrae esta cita va mucho más allá abogando directamente por el despertar de una nueva sociedad que rechace frontalmente la relación con el otro... y en ello estamos todavía, puliéndonos. La sociedad perfecta y soñada por la Ilustración era y es una agrupación de individualidades exarcerbada, contraria a dejarse conducir ni asesorar, cuyos individuos son conscientes de ser plenamente independientes y autónomos como parte de un axioma natural enmascarado.

Particularmente siempre me ha preocupado la concepción que tenían los ilustrados y los kantianos acerca de la necedad, pero esa es otra cuestión.

Somos el experimento de final de curso de la Ilustración, y como tal cada vez que nos cuestionemos quién nos manda hacer algo, quien nos dice que eso está bien o mal debemos ver que la respuesta más plausible es que somos nosotros mismos, que primero está nuestra subjectividad, -aún entrenándose para esconderse- por delante de nuestra libertad.

Algo así como, Ejemplo: si te pego es porque en realidad sé que te gusta, pero el caso es que tú todavía no lo sabes, pero lo sabrás, por eso te pego... para que lo descubras y entonces libremente me pidas que te pegue
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20 de febrero de 2012

cita del lunes (XVII): Emily Dickinson

Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie.

(We never know how high we are till we are called to rise)




Emily Dickinson (1830-1886)

15 de febrero de 2012

Adios España de Pérez Reverte

Falsas adjudicaciones.

Internet va lleno, nadie se entretiene en verificar, buscar el link original, ¿para qué? Todo cuanto circula por internet es cierto, siempre y cuando trata de política y de economía, las mentiras las reservamos para cuestiones mucho más mundanas, ¿verdad?. Si es que somos unos tipos muy legales.

El caso en el que voy a centrarme es el siguiente: Adiós España de Pérez Reverte. No importa donde hayáis podido leer este "artículo", si en la web que linkeo, si circulando en facebook, que es cómo lo descubrí yo, vía Retweet o si por alguna suerte de cadena de correos, si es que todavía funciona este tipo de transmisión informativa en la era de las redes sociales.

El artículo en sí es incendiario ¿a qué sí?. No soy una lectora devota de las novelas de Pérez Reverte, pero en cambio leo cuando me acuerdo sus artículos con auténtica devoción, por el morbazo, por lo recalcitrante que es, lo hago para que me siente mal lo que he comido algunas veces. Insisto que no soy una entendida en la prosa de Reverte, puede que me considere una entendido de sus contenidos, eso sí. Sea como sea, lo que si podría más o menos clarificar es que este artículo NO me parece Made in Reverte. Así que, nada más releerlo por segunda vez me he puesto a buscar el origen.

De acuerdo, si es un artículo de Reverte debería encontrarlo mediante un diario de tirada nacional o no, donde acostumbra a escribir, incluso en su propia web. Un artículo de tal tamaño y de tal contenido, que llama poco menos que a quemar Atenas otra vez, debería estarlo, pero no está.

¡OH! Primera sorpresa: no se encuentra. Todas las entradas en google que contienen el dichoso artículo hacen referencia directa a plataformas, webs y blogs personales que linkean o bien hacen un copia y pega sin escrúpulos del texto, sin especificar de dónde lo han sacado ellos. Cuando buscas información es normal toparte con un 80% de páginas web que no saben qué es un nota*, una cita*, una bibliografia* etc... Lo que no es normal es toparte con una información de la que existe CERO referencia al origen.

¿Tengo que pensar entonces que es mentira? Lo pienso. Pienso entonces que alguien ha escrito un texto (legítimo, veraz y contundente) y para darle un revestimiento mucho más intelectual lo ha firmado "falsamente" con el nombre del escritor y articulista por excelencia, dejando de banda, en la cuneta más bien, a Alfonso Usía y olvidándonos de Antonio Gala, qué buenos artículos escribe.

Pero no, no es este el caso, buscando y buscando, sin hacer caso a cuantos comentarios se amontonan como respuesta en las más diversas webs. Rebuscando en google con las más "inútiles" combinaciones de palabras claves...

Segunda Sorpresa: no se trata de un artículo sino de DOS. Contretamente Este artículo en Noticias de Navarra en diciembre de 2010 y Éste otro publicado en 20minutos en Abril de 2009.

Señoras, señores y bots diversos, estos dos artículos tienen autores con nombres y apellidos, periodistas prácticamente desconocidos, no son Arturo Pérez Reverte, pero son Jesús Sanz Astigarraga, quien escribió el artículo para el Noticias de Navarra y José Miguel Gómez Villanueva que escribe para 20minutos. Claro está, nadie con prisas, como todos nosotros, perderá su tiempo leyéndose detenidamente dos artículos, separados por el tiempo (por un año). Ahora bien, si el artículo lo firma alguien del tamaño literario de Reverte, pues ya estamos ante otra cosa, ante otra pluma, seguro, seguro que será intersante, puñente y más que veraz, será como recibir las tablas de la ley, como mínimo. Qué tontos somos, qué tontos.

No importa que nos den gato por liebre si el gato nos interesa. Habrá quien me diga que no importa la rubrica, que lo importante es la información. Importa, en este caso importa el mensajero. Y me pregunto qué pensará Reverte, qué pensará Astigarraga y qué pensará Villanueva. Me pregunto porque nadie se digna, se preocupa por exponer de donde viene la idea. ¿Tan necesitados estamos que no importa si baja del cielo ángel o piloto de Iberia para darnos las buenas nuevas?

En pro de la información, VIVA la desinformación...
No tenemos arreglo, no, no lo tenemos.
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