5 de agosto de 2008

augusto calorcete y poema

Hoy entre muchas cosas ha hecho un calor atroz y tan diferente, hemos tenido las persianas bajadas y las ventanas cerradas y por las noches no se escuchan grillos ni ladridos. Todo se calla y muere callándose, porque sin ruido este planeta no parece ni que gire.
Por otra parte abrimos botellas de vino escarchado, nos reímos de las ensaladas insectívoras que comemos, leemos Tennesse Williams y me sirve de parábola incipiente. Hay príncipes rusos en los andenes y tapiceros que hablan entre los gritos de sus almanaques.
Y todo lo que cuento son descripciones.

Y por ejemplo (también) en mitad de una ventisca nevada y autobusera he descubierto que escribo las mejores cartas de amor de este mundo entre la cama y el balcón de mi casa... y qué angosto el resto del universo! y cuánto comentarios que nos desvíen del tema: el Amor... pero es EROS o es ÁGAPE?

CARTA de AMOR

Al verte me compadecía de mi carne que como un pedazo
de San Sebastian se agita atada a la misma rama.
Tu nombre resultó ser la clave secreta de todos mis secretos,
en deseos plenos de ser descubiertos. Suelo.
Y de tu mano tal vez descubrí que el patíbulo más luminoso
en las afueras fuera simplemente posible,
agarrando tus dedos cosiéndolos a los míos.

Decirte: Perdí el mundo que quería enseñarte, las estrellas
que se afanarían en resquebrajarse de conocerte
Y se quebró con una sola nota aguda y ahogada al cantarte
desde lejos, en el mismo autobús de vuelta... Perdí.
Perdí el mundo de sonrisas y arañazos...
y las rosas boca a bajo de mi lengua se colaron
por el reloj de arena...
Y mi cerebro a brazadas por él mismo se encoge
y deja de funcionar cada mediodía.
Y mi corazón a patadas por las cervicales se desvía
mortalmente.

Y mi voluntad enderezada con ballenas per se descolorida.
Y al darme cuenta cada mañana que mi tristeza son legañas
me corto los codos que me adornan estas alas de tibias.
En la ecografía de un resbalón sin talonario
Más allá de las nubes refrigeradas
no quisiera recordar que te cantaba con esta garganta degollada

Las arenas movedizas y los antibióticos
cubren el suelo,
cubren el sol
cubren tu ombligo infecto
y cubren la nieve de mis zapatos.

Y cortar las comisuras de mi boca se plantea como una arma eficaz
contra la ventaja de las palomas que te perturban el sueño.
Vuelvo a chillar. Vuelvo a cantar: romanzas
Resulta curioso cómo brillan
los pedazos de cristal y las niñas que abandoné;
todos los trastos del patio de atrás.
Retomando...
tu brazo al bailar

con un poco más de fortuna
sin tanta pústulas ni revanchas.

Ser un poco más límpida, líquida... siamesa a mí
Y la espiral dentro la cual duermo
pensando en ti
Mírala.

Clara
5 agosto 2008

2 comentarios:

Addictive Epicurean dijo...

¿Quién no podría quererte después de leer esto? Pero si eres adorable, por mucho que a veces te empeñes en negarlo...

Y pase lo que pase, sean hechos reales o ficción... Yo sé que ni tu mundo ni tus ojos dejarán de brillar.

Saturnal dijo...

pues eso me pregunto muchas veces!
Quién podría no quererme?
... pero la respuesta es entonces que sencillamente no lo hacen
·_____·
*carita de pasmo*

como te he dicho esta tarde
es real pero es amor sencillamente...
expandiéndose sin control, quemando pero sin un destinatario/a

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