15 de agosto de 2009

A la caza de lo bello

La revelación mística de esta tarde ha sido que mi vida carece gravemente de belleza.
¿Melodramática?

Antes, y con antes me refiero a años antes, el simple hecho de encontrar algo bonito que ponerme, y/o mirar y/o escuchar; encontrar ese nuevo algo bonito con lo que pasarme el rato que quisiera maravillándome con ello. Fuese un foto, una idea, aprender algo más, la curiosidad de verse envuelta y rodeada por cosas que valieran la pena. Una canción, un poema, una sencilla frase, una voz...

Se trata de un ejercicio de caza. Se trataba de encontrarlo y hacer ver que había sido totalmente casual; el secreto era hacer ver siempre que había caído en tus manos por arte de magia, porque por generación espontánea las cosas bonitas salen y sobresalen de las esquinas para que te las quedes mirando y te maravilles con ellas. Con la pregunta enroscada como siempre preguntándose a ella misma cómo es posible que nadie más esté ahí para mirarlo junto a ti, alguien con quien casualmente dejar ir un: ¿ves lo mismo que yo?.

Se trataba -y se trata todavía- de un ejercicio de caza, porque esos algo bonito escasean, no por número sino por la mezcla molesta y perfecta de falta de tiempo + mierda en la mirada que nos lo empaña todo.

No me había dado cuenta de cuan descuidada tenía mi capacidad cazadora, de como había ido dejando que mi mirada se ensuciara a base de días maquinando e ideando cómo salir del atolladero, concentrada en el óxido de las puertas de salida exclusivamente. He estado demasiado obcecada... y perdida. Y sigo estándolo. No tengo para nada mi vida resuelta.

Y, antes, cuando me dedicaba a cazar cosas bonitas tampoco mi vida tenía solución. En algún punto del camino mi subconsciente animado/apremiado por la angustia diaria decidió que no más cosas bonitas ni postre después de la cena hasta que lograra "tocar con los pies en estas aguas".

Concluyo que se habrá dado por vencido (mi subconsciente) y retirándose aclara el campo de batalla, me limpio las virutas de madera de los ojos y a lo lejos escucho una canción, que son cientos.

Hoy me he puesto a llorar enterrada entre pilones de libros que todavía me quedan por reubicar en las nuevas estanterías, he dado por perdida la batalla con la música que debe acompañarme mientras empujo muebles por media casa sin atropellar a mi gata.

Hoy he vuelto a ver asomándose en la esquina más cerrada del pasillo, la que da con la entrada principal, algo bonito le he llamado y viniendo a mi me ha dejado caer en las manos, como por arte de magia, sin buscarlo, sin merecerlo: algo realmente bonito. Por supuesto que haré ver que lo he encontrado así, sin buscarlo durante horas, famélica.

CASEY STRATTON
motivos:
1)

2)

3)

sí, es un hombre, con esa voz, ese temple a lo Tori Amos... y es un hombre.

Doy las gracias al impulso eléctrico que me ha hecho llegar hasta/hacia él.
Ya tengo mi ALGO BONITO
Tal vez ahora sí suena melodramático pero lo necesitaba como agua, como aire, como luz en mitad de la noche. No podría haber estado más tiempo sin nada más...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Amén.

De verdad que no entiendo cómo este blog no anda repleto de comentarios. (tenía que decirlo)

A veces es como si te introdujeras e iluminaras un pedazo de nuestra mente con palabras que ni ella misma recuerda que le pertenecieran.
Reconforta leerte.

koneko.

nezha dijo...

:)

Jessica Mars dijo...

Respondiendo al comentario de mi blog:
La verdad es que lo de llenar de texturas los dibujos sin terminar es una fea costumbre que no me puedo quitar. Algun dia las usaré como es debido...
Y bueno, aqui tiene, para usted, una version intermedia entre la version limpia y la oxidada:

http://i57.photobucket.com/albums/g212/muyakami/-%20R%20comic%20-/pollynjackel_____s.jpg

Enelya dijo...

Joder, nena. Estoy por perdonarte el pochediola de hace un rato, en serio.

Eres una pasada ;)

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